Priorizar la salud o priorizar la economía es uno de los debates más escuchados por estos días. A quienes transitamos por el mundo de las ciencias sociales nos gusta ir de lo general a lo particular mediante la deducción y, en ese sentido, me gustaría analizar con mayor detenimiento de qué hablamos cuando hablamos de salud ya que no sólo se trata de atención hospitalaria y la medicina tradicional. Como bien dijo el jefe de Gobierno porteño en la conferencia del jueves pasado, también debemos incluir la prevención de enfermedades y la incorporación de hábitos saludables, como la actividad física y la práctica de deportes.
El deporte también es salud
La OMS indica que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad (6% de las muertes registradas en todo el mundo). Observó, además, que un nivel adecuado de actividad física regular en los adultos reduce el riesgo de hipertensión, ACV, diabetes, diversos tipos de cáncer y depresión.
La actividad deportiva genera sustancias como la serotonina, dopamina y endorfinas, responsables de la sensación de bienestar, aliviar el estrés y el dolor. También cabe destacar que el deporte es considerado desde el punto de vista psicológico como parte del tratamiento de algunos trastornos psicopatológicos y hoy en día muchos jóvenes se inician en el deporte porque son derivados por los mismos profesionales de la salud.
En el marco de la cuarentena, presenté un proyecto para que el deporte individual pueda volver lo antes posible en la provincia de Buenos Aires. Con los protocolos de seguridad pertinentes, los deportes que no impliquen agrupamiento y respeten el distanciamiento adecuado podrían volver a ser una realidad en la amplia mayoría del territorio bonaerense. Es fundamental que se realice un análisis de las características tanto de los distintos deportes como así también del lugar donde se practica, y que se tenga en cuenta principalmente a aquellos en los cuales su práctica no implique contacto físico y donde el distanciamiento social sea sencillo de aplicar y controlar.
Es necesario que el deporte no sea entendido como un todo sino que se establezca una clasificación de las actividades deportivas más seguras y que la provincia también sea entendida con la heterogeneidad que la caracteriza teniendo en cuenta que la vida en el interior no es la misma que en el GBA. La diferenciación geográfica que anunció el gobernador es bienvenida y lógica, pero no queda cómo se implementará en la práctica y qué criterios se usarán para ir habilitando actividades.
Por ejemplo, no caben dudas de que la práctica del ciclismo en Ramallo o un partido de pádel en Maipú, dos municipios sin casos de Covid-19, tiene matices muy distintos a las mismas prácticas llevadas a cabo en lugares donde el virus se transmite de forma comunitaria. Hay más de 50 municipios, sobre 135, sin casos de Covid-19.
Párrafo aparte para nuestros deportistas olímpicos que hoy se encuentran en una situación muy complicada al verse en desventaja frente a sus competidores al no poder entrenar. Santiago Lange, Belén Casetta y Delfina Pignatiello tienen la posibilidad de hacer visible su reclamo por poder entrenar. La cuarentena sin diferenciación también aleja a nuestros deportistas de élite para competir en igualdad de condiciones con los del resto del mundo.
Mientras el Gobierno provincial pone todas sus energías en intentar que el sistema sanitario no colapse se olvida de otra parte de la salud. La prioridad es la salud, y en eso no hay “grieta”, pero el deporte y la actividad física también son salud.
* Presidente Comisión de Deportes Sen. bonaerense
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