La pésima previsión de ventas de Honda, afectada por la crisis económica mundial, fue la causa principal del adiós del segundo mayor constructor de coches de Japón a la Fórmula 1.
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El fabricante de modelos como el Civic o el Accord tuvo que recortar sensiblemente sus pronósticos de ventas para el actual ejercicio económico, que se prolonga hasta el 31 de marzo.
Honda calcula por el momento con unos resultados económicos de 550.000 millones de yenes (5.900 millones de dólares) en lugar de los 630.000 (6.800 millones de dólares) esperados.
Eso significa un drástico retroceso del 42 por ciento respecto al ejercicio pasado. El pronóstico en el volumen de ventas bajó de los 12,12 billones de yenes hasta los 11,6 billones.
Honda ordenó un plan de ahorro que empezó con la supresión del equipo de Fórmula 1. El grupo se vio obligado a reducir su producción y también anunció próximos despidos.
Está planeado reducir al final del año 760 puestos de trabajo entre las cuatro fábricas asentadas en Japón. Además, Honda empezó ya esta semana a ofrecer planes de jubilación anticipada a los 4.800 trabajadores de la planta británica de Swindo, en Wiltshire.
La Fórmula 1 costaba a Honda una media de 50.000 millones de yenes al año (unos 545 millones de dólares).
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