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29 de noviembre 2012 - 18:10

A destiempo

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Passarella, aquel zaguero central que brilló en River, y más aún en la Selección. El defensor más goleador de la historia del fútbol argentino y el único bicampeón del Mundo. Ese Passarella que llegaba con el tiempo justo a cortar, a anticipar, al cabezazo, etc., es el mismo Passarella que equivoca las formas todas las veces que se le presentan.

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Para qué hacerlo bien si lo podemos hacer mal, ¿no? ¿Qué necesidad había de despedir al Pelado Almeyda así y ahora? ¿No se podía esperar a la semana que viene y evitar la "caldera del diablo" que será seguramente el Monumental el domingo, sea cual fuere el resultado? ¿No se podía ahorrar a los jugadores la presión extra que significa esta situación cuando quedan dos partidos fundamentales para arrancar más tranquilos el próximo semestre? Y por sobre todas las cosas, ¿no merecía Almeyda otro trato, otro modo, otra despedida?

No pongo en discusión si debía seguir o no en el próximo campeonato. Seguramente los resultados no fueron los deseados, con un ascenso demasiado sufrido al final, con reiterados errores tácticos y distracciones carísimas, y una, hasta hoy, escasa cosecha de puntos pensando en mantener la categoría.

Pero la vida no es una foto, es una película. Este Pelado Almeyda le puso el cuerpo a River dentro de la cancha en su última incursión en la A. Le puso el pecho al descenso, el hombro al ascenso y el alma a cada instante de su paso por River.

Almeyda es un gran tipo, sano, puro, frontal, demasiado para este contaminado fútbol. Es cierto que no basta en la vida con ser buena gente para ocupar un lugar en una profesión. Pero también es cierto que es una condición que no abunda y que no se valora como es debido.

Me duele como hincha el desplante a los ídolos. Siempre fuimos una familia a la que todos querían en algún momento volver.

Hoy, no quiere volver nadie, y los pocos que lo hacen los echamos como a perros por el patio.

River está por encima de los nombres y los hombres. Sería bueno que lo entendiéramos todos, empezando por arriba.

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