Arabia Saudita se queda con el deporte a fuerza de petrodólares

El combate de boxeo entre los pesos pesados Anthony Joshua y Andy Ruiz Jr, un amistoso entre Brasil y la Argentina, el Dakar, la Supercopa de Italia , el nuevo Saudí Tour de Ciclismo y desde mañana la Supercopa de España son algunos eventos que organiza el reino de Salmán bin Abdulaziz.

El reino ultraconservador de Arabia Saudita, un destino que suele herir sensibilidades y confronta opiniones por su percepción de los derechos humanos, elevó la inversión en el deporte para engrandecer su imagen internacional. En la controversia que genera su régimen político, se impuso el dinero. Los protagonistas del mercado deportivo coinciden de Arabia Saudita paga más que nadie.

Bernie Ecclestone, el antiguo supremo de la Fórmula 1, visionario como era, llevó su negocio a los países del Golfo Pérsico antes que nadie, con una de sus frases preferidas: “El sexo y el dinero mueven el mundo”, le gustaba decir al octogenario magnate. El músculo financiero saudí atrapó grandes eventos como el combate de boxeo entre los pesos pesados Anthony Joshua y Andy Ruiz Jr, un amistoso entre Brasil y la Argentina, el Dakar estrenándose en su desierto, la Supercopa de Italia entre Milan y Juventus y el nuevo Saudí Tour, inspirado por ASO, la empresa propietaria del Tour de Francia.

También la Supercopa de España se suma a otros eventos deportivos de alto nivel. El fútbol español llegará así a nuevos horizontes cuando comience mañana la remodelada Supercopa, un torneo que supondrá un gran impulso para las arcas de la federación local pero que, como en la Argentina en su momento, enfureció a los grupos de defensa de los derechos humanos y a los aficionados en España. El Real Madrid y el Valencia se enfrentan en la primera semifinal en Yeda mañana, mientras que el Barcelona se medirá al Atlético de Madrid 24 horas más tarde, por un puesto en la final del domingo.

Hasta ahora la Supercopa se disputaba mediante una final a dos partidos entre el campeón de liga y el último ganador de la Copa del Rey, pero el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, puso en marcha una radical transformación en noviembre pasado, al firmar un contrato por tres años para disputar el torneo en Arabia Saudita. La federación no confirmó los detalles financieros, pero medios de comunicación españoles dicen que el acuerdo asciende a unos 40 millones de euros anuales.

Sin embargo, la elección del conservador reino musulmán, donde los derechos humanos siguen siendo un tema espinoso, fue condenada por figuras de alto perfil en el fútbol femenino español y por Amnistía Internacional. El evento también fue rechazado por la cadena estatal RTVE por motivos de derechos humanos y otros medios, antes de que Movistar decidiera hacerse con los derechos de transmisión.

La prohibición de que las mujeres asistan a los partidos en Arabia Saudita se levantó en 2018, aunque todavía se aplican algunas restricciones, pero Rubiales dijo que podrán asistir sin problemas a la Supercopa. El ministro de deportes saudí, Abdulaziz Bin Turki, añadió: “Mi país no es como hace 10 años, hemos cambiado muchas cosas. Hemos conservado nuestra cultura privada pero queremos avanzar hacia un país más moderno”.

El traslado del torneo a Arabia Saudita también fue recibido con críticas entre los aficionados españoles. “Estamos a favor del nuevo formato, pero totalmente en contra de que se dispute fuera de España. A nuestro entender, la fiesta del fútbol, donde compiten los cuatro mejores equipos en las competiciones de la temporada anterior, no debe sustraerse a sus aficiones”, afirmó la asociación Aficiones Unidas. El diario El Mundo publicó que el 9% de las 12.000 entradas disponibles para los aficionados españoles fueron distribuidas y señala que la hinchada del Valencia solo recibió el 26% de entradas y el Atlético, el 50%.

Sin embargo, la organización de Sela Sports afirma que la mayoría de las entradas fueron adquiridas por los saudíes y prevé que los tres partidos en el Estadio de la Ciudad Deportiva Rey Abdullah, con capacidad para 62.000 espectadores, tengan una gran afluencia de público. El Valencia es el único equipo que criticó los cambios, manifestando su rechazo por el hecho de recibir dos millones de euros de la competición frente a los seis millones de euros que recibirán el Barcelona y el Real Madrid y los tres millones de euros que se embolsará el Atlético de Madrid.

La Fórmula E (coches eléctricos) dio uno de los primeros pasos en el ámbito internacional deportivo de Arabia Saudita. La primera carrera de esa especialidad, incluida en formato de campeonato del mundo en el organigrama de la FIA, se disputó el 15 de diciembre de 2018 en Al-Diriyah, una localidad vecina de Ryad, la capital del país, y el año pasado abrió el Mundial. el 22 de noviembre.

Ahora, el reino de Salmán bin Abdulaziz pagará 40 millones por cada uno de los cinco años que acogerá la Supercopa de fútbol española. Abonará unos 13 millones a la empresa Amaury Sport Organisation (ASO) por recibir al Dakar itinerante. Lo que no trascendió fue la cifra que pondrá en los mismos bolsillos de ASO por celebrar en los alrededores de Riad el primer Saudí Tour a principios de febrero.

Hace tiempo que el deporte mundial cedió a los destinos más exóticos con el único objetivo de hacer caja. La crisis de finales de la primera década del siglo XXI hizo que destinos como Emiratos Árabes, Qatar o Arabia Saudita comenzaran a ganar protagonismo y que incluso grandes fortunas de esos países tomaran el control de algunos clubes o campeonatos de distintos deportes.

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