29 de marzo 2001 - 00:00

Argentina mostró, nuevamente, toda su categoría y contundencia

Juan Pablo Sorín festeja el segundo gol
Juan Pablo Sorín festeja el segundo gol
A esta altura no hay misterios. Bielsa sabe que «no hay que subestimar», que no se puede dar un partido por ganado antes de jugarlo. Es cierto. También sabe que las diferencias entre los dos equipos son abismales. Lo refleja claramente la tabla de posiciones y lo marca el funcionamiento de uno y otro equipo en la primera parte de las eliminatorias.

En otras palabras, esto quiere decir que Argentina depende pura y exclusivamente de sus jugadores. Más allá del planteamiento original de defender con dos hombres (Pochettino-Samuel) y procurar hacerse de la pelota en el medio, donde Vivas y Sorín tuvieron la doble función entre defensa y enlace, para unirse al «recordman» Simeone (que recibió la ovación y se lleva un recuerdo imborrable de su partido número cien).

De allí partió el engranaje creador de Argentina. Con Verón por derecha y Gallardo por izquierda para ganar terreno ofensivo y abastecer a esta también nueva modalidad de jugar con tres hombres de ataque: aprovechando la habilidad de Ortega, el olfato de red de Crespo y la ductilidad de «Kily» González.

Hasta aquí siempre se habló de Argentina. Sólo faltaba saber qué podría plantear Venezuela, a la luz de que el técnico Richard Páez había anticipado que sólo le preocupaba «hacer un buen papel». La respuesta del millón era cómo. Si uno debía acertar a priori, debía pensar que lo haría con un 4-5-1, pensando en una estrategia de máxima.

Sin embargo, cuando un equipo no puede y el otro no quiere, el fútbol puede entrar en carriles imprevisibles. Argentina pulsó a Venezuela durante muchos minutos. Tal vez más de los necesarios. Primero, comenzó equivocándose en las entregas, luego, reiterándose por la derecha, en la franja que trataban de aprovechar Verón y Ortega.

Venezuela -como era previsible-quedó supeditada a su mediocampo. Sólo nuestro conocido Noriega producía algún atisbo de fútbol. Casi con nada, se encontraron con tres situaciones de gol. Una malograda por Urdaneta, otra cuando encaró Noriega por la izquierda y un cabezazo de Vera que salvó Verón (Burgos no llegaba) sobre la línea.

Al equipo argentino le sobraba pasta como para no preocuparse, como sabiendo que el gol podía llegar en cualquier momento. Así sucedió. El primero fue a los diez minutos, cuando Crespo le dio destino de red a un centro que envió Vivas desde la derecha. Luego, a los treinta, cuando Sorín marcó el segundo tras buena jugada colectiva.

Ni hablemos de cuando Argentina intentó hacer presión, porque los venezolanos no sabían dónde estaban parados. Pero aún el equipo tenía mucha cuerda. Si bien es cierto que Gallardo recién apareció con una gran jugada en el final del primer tiempo, y González tampoco acertaba en el enlace, al equipo le bastó con la gran tarea de un jugador de toda la cancha, como es Sorín.

Argentina manejó todo a voluntad antes y después de los goles de Verón (de tiro libre) y Gallardo (de cabeza). Entraron en el circuito Verón, Ortega y Crespo, formando un bloque desde el mediocampo hacia arriba y creando varias situaciones de riesgo. Argentina ya no contaba con la superposición de hombres que intentaba Venezuela, por lo tanto la salida era cómoda, el armado con espacio y la llegada con profundidad. El partido había terminado hacía tiempo (mucho antes del gol de Samuel) porque ya los venezolanos -salvo Luis Vera, que intentó manejar los hilos en el medio-estaban simplemente para evitar una derrota que podría haber sido más abultada.

Argentina:
Burgos; Vivas, Pochettino, Samuel, Sorín; Verón, Simeone, Gallardo; Ortega, Crespo y Christian González. DT: M. Bielsa.

Venezuela:
Dudamel; Vallenilla, José Rey, Alvarado, J. Rojas; Ormelas, J. Vera, L. Vera, Urdaneta; Ricardo Páez; Noriega. DT: Richard Páez.

Goles:
PT 10m Crespo (A), 30m Sorín (A); ST 6m Verón (A), 15m Gallardo (A), 40m Samuel (A). Cambios: ST 10m G. Pérez por Ormelas (V), 16m Zanetti por Sorín (A), 24m G. López por Ortega (A), 28m Mea Vitali por J. Vera (V), C. López por Gallardo (A).

Estadio:
Monumental.

Arbitro: Gilberto Hidalgo, de Perú.

Recaudación: 714.335 pesos.

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