Colombia vive, desde hace unos meses, días convulsionados. Y Barranquilla, pese al partido por Eliminatorias Sudamericanas, no es la excepción. A la incertidumbre por la pandemia de Covid-19 se le sumaron las protestas civiles contra el gobierno del presidente Iván Duque Márquez.
Sin embargo, y pese a los múltiples arrestados, heridos y muertos que hubo en las revueltas con la Policía, el fútbol siguió su curso, la pelota giró en los estadios como un aliciente y una distracción para esta realidad que duele en Colombia.
Pero la Copa América se hizo insostenible y si bien la Conmebol le quitó a Colombia la organización, a los pocos días aceptó que un partido de Eliminatorias Sudamericanas se jugará con 10.000 espectadores en la cancha.
Ese sinsentido sacó de nuevo a la gente a las calles y en la previa del Argentina-Colombia en Barranquilla hubo un gran operativo de seguridad y, como era de esperarse, cruces entre la Policía y el pueblo.
En ese sentido, los agentes de seguridad decomisaron centenares de botellas preparadas como bombas molotov, escudos y gases lacrimógenos que los manifestantes tenían preparadas para un ataque.
Dejá tu comentario