Belgrano recibe a Huracán, que piensa en las dos tablas
El conjunto de Parque Patricios venció 1-0 en Córdoba a Belgrano y alcanzó a Atlético Tucumán en el segundo puesto. El único gol del partido lo convirtió el colombiano Andrés Roa con un estupendo disparo que se metió en el ángulo izquierdo del arco que defendía César Rigamonti. Los dirigidos por Gustavo Alfaro llevan cuatro triunfos consecutivos mientras que los que conduce Lucas Bernardi, que la próxima semana se miden con Talleres, suman la misma cantidad de partidos pero sin éxitos.
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A partir del buen pie de Iván Rossi y con algunas grageas de talento del mediocampista "cafetero" Roa, la visita comenzó a tomarle la mano al desarrollo aprovechándose de la desesperación de un Belgrano cada vez más necesitado de puntos.
Ausente Matías Suárez y mostrando cierta inestabilidad del medio hacia atrás, no sorprendió que el cuadro de Parque Patricios se coloque en ventaja tras una excelsa definición del citado Roa, quien luego de robarle la pelota a un adormilado Gastón Gil Romero y después de avanzar varios metros sin oposición, despidió un furibundo disparo desde 30 metros que se incrustó en el ángulo superior izquierdo de César Rigamonti.
Tras esa formidable conquista la desesperación comenzó a apoderarse del conjunto del resistido Lucas Bernardi, que nunca le encontró la vuelta al por ese entonces reforzado andamiaje defensivo pergeñado por el astuto Gustavo Alfaro, quien advertido de las limitaciones de su desnortado adversario se aprovechó de las mismas con un planteo tan mezquino como inteligente.
Ante la intimidante presión de la parcialidad "celeste", el dueño de casa insistió con pocas ideas mientras que su rival comenzó a ralentizar todos sus movimientos y más de una vez puso en práctica la censurable artimaña de hacer tiempo con el objetivo de sacarle ritmo a las confusas arremetidas del elenco cordobés.
El complemento mostró a un visitante que retrocedió varios metros con el objetivo de alargar la diferencia en el marcador a través de una réplica que nunca llegó. Sostenido en el oficio de su requerido guardavallas, sumado a la buena faena del áspero Federico Mancinelli en la retaguardia, Huracán soportó el asedio de un Belgrano que solo por momentos lo puso contra las cuerdas apelando al amor propio pero despojado de toda claridad a la hora de generarle peligro al histriónico arquero "Quemero", quien no dudó en dejarse caer ante la más mínima carga de los jugadores locales en cada envío aéreo.
Seguramente la inoportuna lesión del juez Hernán Mastrángelo, quien paró el juego varias veces para ser atendido antes de ser reemplazado por el árbitro suplente Jorge Broggi, le quitó ritmo al empuje final del "Pirata" pero de ninguna manera impidió disimular la involución futbolística en la que se halla inmerso un "Pirata" que cada vez ve más amenazada su continuidad en la división superior.



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