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• Firmeza en el fondo. A la seguridad mostrada por Burdisso-Crosa y el despliegue de Clemente Rodríguez para trasladar la pelota a campo adversario le sumó la solidez y experiencia de Ibarra. De todas maneras, hubo alguna vacilación cerca de Abbondanzieri, que pudo traerle algún dolor de cabeza (como una pelota que quedó en los pies de Perezlindo).
• Eficacia a la hora de resolver en ataque. Sea cuando en la cancha estaban el «Chelo» Delgado o el «Pampa» Sosa, o cuando le tocó ingresar a Bracamonte y hasta cuando Tabárez le dio la oportunidad al «Pipa» Estévez. Variantes de un mismo juego colectivo, que terminaron con muchas situaciones de gol y tres de ellas moviendo la red, que no es poco.
Unión, ante esta realidad, fue un simple «partenaire».
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