El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
San Lorenzo, en los primeros minutos, desnudó todos los desacoples defensivos de este nuevo Boca. Luna jugaba a espaldas de Cascini y allí nadie lo marcaba. Astudillo y Acosta se movían por todo el frente de ataque, desorientando a una defensa muy lenta. En 16 minutos marcó dos goles y parecía que hasta podía ampliar la diferencia, pero inexplicablemente empezaron a dividir la pelota en la mitad de la cancha y lo dejaron crecer a Boca. Allí apareció Cagna como eje de la circulación del balón y el juvenil Caneo mostrando un interesante manejo, aunque le falte velocidad. Moreno, que ingresó por Bracamonte lesionado, se empezó a juntar con Estévez, que marcó un bonito gol para descontar. Y Boca, que parecía vencido, terminó dejando una mejor imagen que su rival.
San Lorenzo se quiso «rearmar» en el segundo tiempo con el ingreso de los juveniles Cabrera y Barrientos, pero la rápida expulsión de Esquivel hizo que ingresara Alvarez para defender y refugiarse en su zona defensiva. Boca salió a atacar, exponiéndose al contraataque. Los dos tuvieron posibilidades de marcar. Incluso hubo un penal no cobrado a San Lorenzo por mano de Schiavi, pero cuando parecía que el resultado no se modificaba, llegó la media vuelta del chico Bonvín y Boca se quedó con la última sonrisa de la noche. Bianchi debutó con un empate, pero deberá trabajar mucho en su equipo si quiere reverdecer viejos laureles.
Dejá tu comentario