Boca sufrió más de lo necesario, pero terminó llevándose un ajustado triunfo ante Banfield en un partido apenas discreto. El trabajo de Antonio Barijho en ofensiva y los errores defensivos de Banfield fueron las claves de esta victoria que le permiten a Boca estar en una posición expectante en la tabla a dos puntos de River y Talleres.
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El partido tuvo más imprecisiones que aciertos, y la tenencia de la pelota fue despreciada por los jugadores de ambos equipos que tiraron largos pelotazos, en lugar de jugarla a ras del piso. En ese contexto, Boca hizo prevalecer la fortaleza de sus jugadores y consiguió dos goles casi iguales, aprovechando graves falencias de la defensa de Banfield, que permitió que primero Neri Cardozo y después Marinelli enviaran centros que Barijho, con su cabeza, se encargó de convertir en gol, ante la debilidad de Sanguinetti que lo tenía que marcar.
Después Boca se confió y Banfield puso a todos los jugadores con capacidad ofensiva que tenía en el banco y se lanzó al ataque. Allí el partido gano en emotividad, porque si bien el constante ir de Banfield terminaba en previsibles centros, Boca no salía de su área y sólo contraatacaba con cuentagotas, haciendo agrandar anímicamente al rival.
Llegó el gol de Bilos -con otro cabezazo-, y Banfield empezó a creer en sus fuerzas. Tanto que hizo que Boca se replegara casi en su totalidad dentro del área. Carlos Bianchi hizo ingresar a Cagna y Cascini para darle experiencia al mediocampo y contener esos embates. Si bien, en el resultado, logró su propósito, sufrió mucho ante el fervor de José Luis Sánchez, Palacio y Bustos Montoya. Hubo algunos cabezazos que pasaron cerca del arco de Abbondanzieri, y quedó la sensación de que si el partido se prolongaba unos minutos más, Banfield podía concretar un empate, que no era lógico. Aunque el fútbol no sabe de estas cosas.