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Era de prever que el equipo local iba a salir a buscar definir el resultado de entrada. Un poco con sus armas ofensivas -que no son pocas-y otro poco por el aprovechamiento del terreno, que favorecía a un Boca replegado desde la mitad de la cancha hacia su propio arco. El Nacional vio la posibilidad de lograr su objetivo y -casi sin dilaciones-fue a pegarle a Boca en su propia área.
Tenía con qué. Por un lado, el aprovechamiento de la franja derecha por parte de Coronel, con el manejo de los dos Burbano (Robert y Juan Carlos) y con Chalá buscando a Ordóñez, quien, a decir verdad, era el único hombre de punta luego de una zona media superpoblada. Boca les puso pecho a las balas a través de la seguridad de Abbondancieri, el cerrojo que intentaban Calvo y Schiavi con las pelotas que llegaban de la izquierda y Traverso-Forchetti en camino del lateral opuesto. Para redondear el trabajo defensivo estaban Battaglia y el infatigable Serna, de gran oficio en esta cuestión de terreno pesado y altura.
Boca tal vez era sabedor de que, si aguantaba, podía tener su oportunidad luego de un diagrama que partía desde el medio con la inteligencia de Tévez (para fabricar el contraataque), aprovechando la movilidad de Delgado (de un más que aceptable trabajo) y las insuficiencias que puede generar un debut así, aunque tenga un apellido conocido mundialmente como Balbo. Tabárez, con ese pentagrama, les fue equilibrando el juego a los ecuatorianos y fue sumando situaciones favorables.
Si Boca tuvo alguna preocupación fue ese «no encontrarles la vuelta» a las mandadas de Coronel, algunas pelotas aéreas que llegaron sobre el área y el escaso aporte de Omar Pérez, quien pocas veces entendió el diálogo que le proponía Tévez. De todas maneras, El Nacional --aunque forzado-seguía yendo en busca de un resultado que (aunque abierto) se mantenía en la estrategia que buscaba Boca.
El partido quedó en el ida y vuelta ofensivo. Chalá lo perdía de un lado, Delgado se equivocaba en el puntapié final por el otro. Con el resultado abierto, El Nacional atacando y Boca buscando el contraataque fueron a intentar el resto.
A decir, verdad, El Nacional siempre estuvo cerca del arco de Abbondancieri. También pecó por imprefecciones a la hora de definir. Fue tan claro en la salida como confuso en la llegada. Y se fue desdibujando en ese terreno imposible de transitar porque la lluvia seguía cayendo.
Boca decidió esperar, con Abbondancieri (en una noche para el recuerdo) ante cualquier duda de sus compañeros. Boca logró su objetivo, y El Nacional debe conformarse con venir a definir en la Bombonera el miércoles próximo.
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