22 de abril 2004 - 00:00

Boca se clasificó con diferencia notoria

Donnet escapa a la marca de Peña. Sobre el final el jugador de Boca marcó el último gol. Boca fue muy superior.
Donnet escapa a la marca de Peña. Sobre el final el jugador de Boca marcó el último gol. Boca fue muy superior.
Cabezazo de Schiavi y gol, para cerrar con tantos de Villarreal (el segundo) y Donnet (el tercero), ambos sobre el final: clasificación, primer puesto asegurado y objetivo cumplido. Bolívar se llevó la amargura de la eliminación. Boca fue superior, mucho más de los tres goles de diferencia, pero a pesar de eso, le costó más de la cuenta.

Si había un trabajo grande por hacer, recaía sobre las espaldas de Bianchi, cuando concluyó la primera parte. Simplemente, porque nadie entendía cómo un equipo que manejaba la pelota -en forma reiterada-de la mitad de la cancha hacia el arco adversario, que tuviera espacios como para fomentar la ilusión óptica que en cualquier momento llegaba el gol, se quedara sin nada.

Era evidente que de los dos equipos, había uno que no se adscribía el empate, ése era Boca. Bolívar se quedó -tal vezdemasiado expectante, esperando sobre su terreno y muchas veces se agrupó sobre su propia área, para ver cómo Cascini y Schiavi se hacían de la pelota, cómo Donnet y Vargas le daban circulación y que a la tremenda habilidad de Tevez -en todo el frente de ataque-para «apilar» rivales se sumaban las llegadas de Clemente Rodríguez (por izquierda) y Barros Schelotto por la opuesta, hasta para permitir algún remate desde fuera del área, como el que sacó Cagna para estrellarse entre poste y travesaño.

Para Bolívar era como un milagro que con tanto dominio, con tanta diferencia de destreza, su arquero y las situaciones claras de gol no fueran tantas como para determinar una abertura mínima en el marcador. ¿Qué hizo Bianchi? En realidad, el centro de tiro libre de Barros Schelotto que encontró en lo alto a Schiavi para el cabezazo de gol le facilitó las cosas. Simplemente, porque Boca no encontraba espacios para el remate ni cuando lo rodeaba en su área a Bolívar, ni cuando se retrasaba para salir con pelotas largas y en profundidad. Ese gol sirvió para echar un manto de tranquilidad a todo Boca, mucho más cuando se dieron cuenta de que Bolívar no mostraba fundamentos como para cambiar la historia. Llegó el segundo de Villarreal y el último de Donnet cuando el partido languidecía.

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