Carlos Bianchi había dicho que, luego de ganar dos Copas Libertadores, una Intercontinental y con la venta de varios jugadores, la gente se debía acostumbrar a ver un equipo de transición. No se equivocó, pero lo que habrá escapado a sus cálculos es que este Boca iba a tener un rendimiento tan bajo. Sólo basta hacer un repaso matemático: en las cuatro primeras fechas apenas sacó dos puntos.
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Para sus males, este Boca no está -como dicen en la tribuna-«de liga». En los dos polos del partido ante Gimnasia quedó demostrado. Apenas se habían jugado 2 minutos cuando un remate de Scotti rebotó en Martínez y descolocó a Abbondancieri. Un desnivel -si se quiere-inesperado. Después, cuando restaban 4 minutos para el final e iba ganando 2 a 1, Pautasso le quebró lo que podría haber sido la primera alegría del campeonato, pero fue empate.
Gimnasia fue superior en los primeros veinte minutos, cuando desbordó permanentemente por derecha de su ataque (el brasileño Jorginho cada vez parece sentir menos su posición en defensa y no sería mala idea ubicarlo en la media cancha), mientras el equipo de Bianchi sufría con los centros y no conseguía construir nada en la ofensiva. Más tarde, Boca se adelantó en la cancha, tomó mejor las marcas y emparejó el juego.
Fue un empate más emotivo que bien jugado.
Gimnasia: Hernando; Sanguinetti, Herner, Larrosa y Licht; Troglio, Scotti, Germán Castillo y Messera; Enría y Sava. DT: Griguol.
Boca: Abbondancieri; Martínez, Schiavi, Burdisso y Jorginho Paulista; Fioretto, Battaglia, Traverso y O. Pérez; Delgado y Colautti. DT; Bianchi.
Goles: PT 2m Scotti (G); 38m Delgado (BJ); ST 28m Herner (G) en contra; 41m Pautasso (G).
Cambios: ST 18m Zaniratto por Castillo (G); 24m E. González por Larrosa (G); 35m Pautasso por Troglio (G); 37m Pinto por O. Pérez (BJ).
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