Martín Palermo le gana en el salto a Javier Malagueño y conecta el cabezazo que marcará el empate transitorio. Después, el centrodelantero le daría el triunfo a Boca por la misma vía.
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Cualquiera de estas dos le quedan bien al partido que jugaron Boca y Huracán de Tres Arroyos, y que
Miguel Brindisi cambió el esquema en el entretiempo y volvió a sacar a los marcadores laterales -ya lo había hecho con Gimnasia-armando una línea de tres defensores, cuatro mediocampistas y tres delanteros. Con ello consiguió presionar a Tres Arroyos y hacerlo retroceder 20 metros. De esa manera, tuvo también situaciones de gol, aunque dejó espacios en defensa propicios para el contraataque de Huracán.
Como los boxeadores noqueadores, Boca salió a cambiar golpe por golpe y allí consiguió revertir la historia desde la capacidad goleadora de Martín Palermo que con dos cabezazos le dio un triunfo que no merecía.
Boca se llevó los tres puntos, pero los aplausos fueron para Huracán de Tres Arroyos que con su inteligente planteo mereció el triunfo, pero se quedó sin nada. El fútbol es así... dice otro axioma.
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