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Automarginado de la dupla técnica que conformaba con Néstor Clausen, Bochini señaló que le encantaría plasmar su ofensiva idea futbolística en la entidad de Avellaneda.
"Estoy a disposición del club, pero de verdad alguna vez me gustaría que los dirigentes confíen en mí. Yo gané muchos títulos en el club y creo merecer un poco de confianza", clamó Bochini.
En ese sentido, recordó que en su primer paso como entrenador promovió al volante Gustavo López y al delantero Sebastián Rambert, por cuyas transferencias Independiente embolsó importantes sumas de dinero.
Según opinó el legendario conductor, "en caso de no haberse concretado esas ventas, el club a esta altura estaría mucho peor que lo que está, estaría fundido".
El máximo ídolo que concibió "El Rojo" estuvo dos veces a cargo del plantel profesional de ese club: con Carlos Fren a mediados de los '90, y recientemente junto a Clausen, aunque también fue manager de la entidad y condujo a las divisiones inferiores.
Siempre se identificó con el fútbol ofensivo, y por eso este miércoles concurrió a la cancha de Chacarita para observar el debut de su entrañable amigo José Pastoriza, quien volvió al fútbol argentino tras siete años de ausencia.
"Vine a ver a Chacarita ya que un amigo vuelve al fútbol argentino, y eso me pone muy contento. Pastoriza interpreta el fútbol como a mí me gusta", subrayó "El Bocha".
Pese a presenciar el rendimiento del equipo de San Martín, Bochini aclaró que estaba desesperado por saber cómo iba Independiente en Rosario --finalmente perdió--, con lo que intentó dejar en claro que sigue queriendo al club.
"Estoy desesperado para ver cómo está Independiente. Eso es para los que dicen que quiero que a Clausen le vaya mal. Si bien de chico era de San Lorenzo, para mí Independiente ahora es todo", remarcó.
No obstante, reconoció que tenía discrepancias de criterio con Clausen: "Me fui del club porque no tenía sentido seguir cuando hay diferencias de pensamiento. Además, de manager no voy más, ya que cuando estuve no me daban bola".
"En cuanto a lo personal, con Clausen está todo muy bien --aclaró luego--. Fuimos compañeros nueve años como jugadores y tengo buena relación. Es más, tengo una mejor relación que la que tenía con Trossero, que nunca aceptaba sugerencias".
Bochini, retirado del fútbol hace once años, reconoció que a veces siente "unas ganas enormes de jugar" y consideró que "media hora aguantaría", pero aclaró cuando piensa eso rápidamente se da cuenta que tiene que asumir sus 48 años. "Igual me reconforta que después de once años la gente se siga acordando de mí, ya que se acercan permanentemente personas a saludarme y pedirme que le firme autógrafos", concluyó.
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