Bolt en lo más alto del podio muestra su tercer Oro.
Usain Bolt se paseó como acostumbra con sus zapatillas en las manos y una mirada altiva tras ganar su tercera medalla de oro del Mundial de atletismo de Berlín, con el relevo 4x100 metros de Jamaica, en una jornada en que su país ganó también el femenino.
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Bolt, ese personaje sobrenatural, del que nadie conoce el límite, se mostró risueño, extendió los brazos e hizo el signo de la victoria, en un ritual que cumple cada vez que gana, es decir siempre.
"El relevo es muy divertido, más que correr solo", dijo Bolt tras ganar la prueba, en una risa muy cercana a la carcajada.
Usain Bolt podía reír abiertamente y sus compatriotas del relevo 4x100 tanto masculino como femenino, mientras que Estados Unido seguía llorando.
Si el sábado fueron descalificados en el relevo masculino por una mala entrega del testigo, las norteamericanas sufrieron la lesión de una de sus componentes en semifinales.
El primer triunfo lo lograron las mujeres jamaicanas, que confirmaron su triunfo en los Juegos Olímpicos, con un tiempo de 42 segundos y 6 centésimas, por delante de Bahamas (42.29) y Alemania (42.87).
Con las dos primeras clasificadas de la prueba individual de 100 metros, Shelly-Ann Fraser y Kerron Stewart, Jamaica pudo imponerse aunque sufrió para superar a Bahamas, que terminó con Debbie Ferguson, tercera en 200 metros.
Después llegaría el triunfo del relevo jamaicano masculino en que Bolt sumó su tercer oro en el Mundial, igualando la gesta de los Juegos de Pekín en que se llevó también tres títulos.
Pero en esta ocasión, no pudo batir el récord mundial. El velocista de 23 años había quebrado tres plusmarcas en los Juegos Olímpicos de Pekín, mientras en Berlín parecía llevar el mismo camino, después de mejorar las de 100 metros (9.58) y 200 metros (19.19).
"¿Si me estoy acostumbrando a ganar?. Nadie se puede acostumbrar a ganar. Ganar tres medallas de oro en Berlín es maravilloso y estoy orgulloso de mí mismo", señaló Bolt.
Jamaica, con el alivio de no enfrentarse a Estados Unidos, se impuso con un tiempo de 37.31, delante de Trinidad y Tobago (37.62) y Gran Bretaña (38.02).
La única nota positiva de la jornada para Estados Unidos fue el triunfo de Dwight Phillips en la final de salto de longitud, en una prueba en que el favorito, el panameño Irving Saladino, campeón olímpico y que defendía el título mundial en Berlín, quedó duodécimo y último, después de cometer tres nulo y no puntuar.
El norteamericano venció con una marca de 8,54 m, superando al sudafricano Godfrey Mokoena (8,47 m) y al australiano Mitchell Watt (8,37 m).
El estadounidense recupera así su trono mundial, que ya lució gracias a sus éxitos en las ediciones de París-2003 y Helsinki-2005.
Pero además de Jamaica, la otra triunfadora de la jornada fue Kenia, que se hizo con los dos primeros puestos en la prueba femenina de 5.000 metros, gracias a Vivian Cheruiyot y Sylvia Jebiwott Kibet, y también en el maratón masculino, por medio de Abel Kirui y Emmanuel Mutai.
Cheruiyot ganó los 5.000 metros (14:57.97), por delante de su compatriota Sylvia Jebiwott Kibet (14:58.33) y la etíope Meseret Defar (14:58.41).
En la prueba de maratón, los kenianos Kirui (2h06:54) y Mutai (2h07:48), superaron a su vez a otro etíope, Tsegay Kebede (2h08:35).
La penúltima jornada del Mundial, registró un récord mundial, el de la polaca Anita Wlodarczyk, que ganó la medalla de oro de lanzamiento de martillo, con 77,96 metros.
La medalla de plata fue para la alemana Betty Heidler (77,12) y la de bronce para la eslovaca Martina Hrasnova (74,79).
Por último, el australiano Steven Hooker, campeón olímpico en Pekín, ganó la prueba de salto con pértiga, con una altura de 5,90 metros, superando a los franceses Romain Mesnil (5,85 m) y Renaud Lavillenie (5,80 m).
Cuando resta una jornada para el final, Estados Unidos y Jamaica lideran el medallero con siete oros cada uno, aunque los norteamericanos son primeros por más segundos y terceros puestos.
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