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28 de marzo 2002 - 00:00

Camerún sirvió para desnudar defectos

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Camerún (que da la sensación de que es más que Nigeria) fue una buen equipo de prueba. Es duro, con hombres de gran contextura física y, aunque apelan demasiado a las infracciones, tienen dos o tres argumentos sólidos para llegar al ataque y enviar centros al área. Precisamente donde Bielsa parece no encontrar la fórmula de contrarrestar ese «efecto altura». Claro, faltó Ayala.

Por esa vía, llegaron los dos goles, a lo que habrá que sumarle otras dos o tres vacilaciones por abajo, donde Burgos debió apelar a todo su oficio. Si ése es un punto como para valorar, no puede soslayarse el problema de la zona media. Habrá que convenir que ayer ni Zanetti ni «Kily» González aportaron demasiado. En verdad, fueron bastante imprecisos. Tampoco Verón puede imponer todo lo que sabe y puede si juega en una función de «tapón» (que no dejó ni siquiera cuando ingresó Almeyda) y vale de poco si Sorín no se suma al ataque imponiendo su cuota permanente de sorpresa.
Esta selección de Bielsa quedó en deuda, pero tuvo facetas positivas. Esta vez, el peso del armado recayó sobre Aimar, que mostró en plenitud su buen momento futbolístico, jugando -claro está- en una posición que le es familiar. No escapa del elogio este siempre vigente Claudio Caniggia, que peleó cada pelota en la salida, se retrasó para colaborar con el dubitativo Chamot y generó ataque, con pelotas cruzadas. Lo que se llama con «gran experiencia». Con ellos -y con la velocidad de Claudio López-Argentina pudo mostrar que entre uno y otro equipo el desnivel futbolístico es de gran tamaño, aunque el resultado diga todo lo contrario.



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