Lo cierto es que Cañas, que tiene como pupilo a Hernán Gumy, cumplió en el cemento canadiense una semana inolvidable, superando a rivales de la jerarquía de Cañas superó en la final otro durísimo escollo, y lo hizo a partir de su paciencia y el talento, para trabajar cada punto con su saque y esperar el error de Roddick. Se mostró sólido desde la base, estuvo preciso desde el fondo y en sus pocas escaladas a la red definió con solvencia. En el balance también habrá que mencionar que volvió a sacar en gran forma: logró 9 aces y nunca falló cuando tuvo que definir el set.
Suficientes argumentos como para justificar su mejor semana desde que integra el circuito ATP, y a la vez demostrar que tiene condiciones de ocupar un lugar entre los diez mejores jugadores del mundo
El extraordinario momento por el que está atravesando el argentino lo convierte nuevamente en el mejor tenista de nuestro medio (
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