Guillermo Cañas recibió una severa sanción impuesta por el tribunal de la Asociación de Tenistas Profesionales.
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En dicho análisis, se encontraron restos del diurético hydrochlorothiazide (HCT) que, aunque no es una sustancia prohibida explícitamente, se considera que puede ser utilizada para enmascarar el consumo de otros ingredientes que sí son dopantes. Los diuréticos incrementan la producción de orina y se entiende que podrían servir para eliminar pruebas de un consumo de sustancias prohibidas y esteroides.
La dura sanción al argentino, actual número 10 del mundo, fue la mayor para casos de esas características y fue impuesta por un tribunal de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), que vinculó la ingestión de la sustancia prohibida con una intención de toma de ventaja deportiva.
Cañas, de 27 años, deberá devolver u$s 276.070 de premios más 595 puntos para el ranking individual, y su regreso fue fijado para el 11 de junio de 2007. El «caso Cañas» fue analizado por un tribunal independiente del control antidoping del tenis, compuesto por el canadiense Richard McLaren, el holandés Meter Van Beek y el puertorriqueño Arturo Martí, reunidos en Nueva York el 21 y el 22 de julio pasados. Tras una audiencia con el jugador, el tribunal dispuso «por unanimidad» que, «de acuerdo con las reglas de la ATP, Cañas cometió una violación del código antidoping».
La sanción engrosa a cinco casos la lista de antecedentes de doping para el tenis argentino desde 1990, cuando se implementaron los controles, junto con la creación de la ATP. Los anteriores casos habían sido los de Juan Ignacio Chela ( metiltestosterona en abril de 2001), Guillermo Coria (nandrolona en diciembre de 2001), Martín Rodríguez (exceso de cafeína en setiembre de 2002) y Mariano Puerta (clenbuterol en enero de 2004). De todos los casos, sólo en el de Coria la ATP estimó que el doping había sido involuntario.
Cañas, jugador considerado por el capitán argentino Luis Mancini para la Copa Davis, dispone de un plazo de tres semanas para apelar la medida ante la Corte Arbitral del Deporte (CAS), en Lausana, Suiza. El tenista irá a esa entidad, cuyo fallo es definitivo, en busca de una merma de la sanción.
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