El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cuando Villarreal logró enviar ese formidable remate, que se coló en el ángulo izquierdo del arquero, quedó evidenciado que a los colombianos no les iba a ser fácil. A pesar de que un minuto después -luego de tres rebotes consecutivos y el arquero caído-Valencia logró el empate y algo más de diez minutos después el gol «de la tranquilidad», Boca mantuvo su nivel.
En verdad, la balanza la marcó el conocido «Tono» Grisales, porque le dio a Atlético Nacional la pausa, la decisión y -fundamentalmentela profundidad para llegar al desnivel. Tal vez el «pecado» de Boca fue esperar con tres hombres en el fondo, sin contar con el auxilio de Caneo y le costó cuando perdió solvencia por derecha, donde ni Fabbro ni Estévez encontraban la fórmula adecuada para ganar en profundidad.
Lo mejor de Boca pasó por el encuentro de Luis Perea y Caneo (cuando lo hizo ofensivamente) y de la movilidad y capacidad de manejo de Cángele. Con eso bastó para que el partido se hiciera entretenido con una diferencia que tuvo nombre y apellido: Freddy Grisales. Boca -a pesar de su juventud-no defraudó.
Dejá tu comentario