Del Potro olímpico: superó a Nadal y va por el oro ante Murray
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El tandilense es finalista y va por el oro ante Murray.
Por entonces, ya estaba claro que el "negocio" de Del Potro era su formidable servicio y los "palazos" de derecha desde el fondo, en tanto Nadal basaba lo suyo en variar el juego a los costados y pasar al argentino cada vez que iba la red (lo hizo en ese parcial las tres veces que lo intentó).
En el segundo set Del Potro volvió a quebrar rápido, se puso 3-1, pero esta vez su servicio no declinó, el español no tuvo una sola chance de quiebre y se llevó el set por 6-4, en 48 minutos.
Se llegó así al tercer y decisivo acto, y contra lo que muchos imaginaron, Del Potro no sufrió una merma física. Más bien ambos sufrieron el stress de la definición tras el cuatro iguales.
Quebró el argentino para ubicarse 5-4 y cuando sirvió para partido lo perdió en cero. En el siguiente, Del Potro tuvo tres oportunidades de quebrar, erró cinco tiros consecutivos y perdió el game, pero, gran mérito, no se cayó anímicamente.
Jugó con calma su servicio y forzó el tie break, en el que se equivocó poco con su saque y jugó bien de fondo ante un especialista en el juego de base como el mallorquín.
Sacó ventaja de 3-0, se sucedieron tantos espectaculares, Nadal recuperó el quiebre y sacó 5-6 pero un derechazo del tandilense lo obligó a una devolución larga y se llegó al punto culminante: la victoria de Del Potro y el acceso a la final de un jugador que no era tenido en cuenta al llegar a Río.
Ahora es el turno de un Andy Murray que paseó cómodo en el torneo y apenas pasó un sofocón con el italiano Fabio Fognini en tercera ronda, cuando éste estuvo 3-0 arriba en el tercer parcial pero su mente "se fue de viaje", como le gusta decir a los periodistas italianos, y el escocés lo ganó 6-3.
Por presente, el británico es favorito, pero no hay que descartar las chances de Del Potro, que volvió al nivel de tenis de sus mejores momentos y que logró una comunión afectiva con los hinchas argentinos en Río, que lo oxigenan cuando escasean las reservas. Y esa será otra historia para contar.




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