El serbio Novak Djokovic se mostró fresco como una flor para derrotar al checo Tomas Berdych y avanzar a las semifinales del Abierto de tenis de Australia, en las que el jueves se medirá al español David Ferrer.
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"Fue una gran actuación, esperaba que fuera un partido corto y no superar las cinco horas como la otra noche", dijo el número uno del mundo tras ganar 6-1, 4-6, 6-1 y 6-4 en el Rod Laver Arena, el principal escenario del complejo de Melbourne Park.
Las dudas sobre el estado físico del serbio eran justificadas, ya que el domingo por la noche batalló hasta las dos de la mañana del lunes para derrotar en cinco horas y dos minutos de juego al suizo Stanislas Wawrinka por 12-10 en el quinto set. Hoy, sin embargo, no exhibió rastro alguno de problemas físicos.
"Jugué hoy mi mejor tenis y estoy muy feliz", aseguró Djokovic, que describió lo que conlleva recuperarse tras un partido tan agotador como el que ganó ante Wawrinka.
"Lleva mucho tiempo tras un partido así, me acosté creo que a las cinco de la mañana y me levanté a las dos de la tarde. Ayer di un paseo, miré televisión...".
"Hice varios baños de hielo desde mi último partido, son buenos para activar la circulación. Lo encontré a Lleyton (Hewitt) en un baño de hielo, tuvimos una conversación muy amigable", añadió ante las risas del público y de su entrevistador, Jim Courier, en el estadio.
Djokovic aseguró tener mucho respeto por Ferrer. "Jugué con él unas cuantas veces en grandes torneos. David es uno de los jugadores más respetados en el circuito porque nunca se entrega, es uno de los jugadores más en forma, espero un partido largo".
Y largo fue el encuentro que Ferrer ganó ante su compatriota Nicolás Almagro, al que batió por 4-6, 4-6, 7-5, 7-6 (7-4) y 6-2 en un choque en el que rozó varias veces la derrota.
Número 11 del mundo, Almagro sacó con ventaja de 5-4 en el tercer set y de 5-4 y 6-5 en el cuarto. La de hoy fue la décimo tercera victoria consecutiva de Ferrer sobre Almagro, que nunca pudo vencer a su compatriota.
"Fue un milagro ganar este partido, Nicolás tuvo muchas posibilidades de vencerme", dijo el número cinco del ranking, que está por segunda vez en su carrera en las semifinales de Australia.
La derrota de Almagro en el Rod Laver Arena está ya entre las más extrañas de los últimos tiempos, un partido ganado que Almagro no supo cómo cerrar.
"David es justo vencedor, aguantó en todo momento un partido que tenía cuesta arriba", destacó Almagro. "Si está número cuatro del mundo es porque nadie le ha regalado nada".
"En el 3-3 del tercer set, en un resto de segundo saque, cuando voy a restar con el revés noto un pinchazo", aseguró Almagro. "Intento dismimular un poquito para que no se note demasiado, intenté aguantarlo todo lo que pude, pero hubo un momento en que el dolor era ya insoportable, luego me doblé incluso un poco el tobillo".
Ferrer fue más sucinto en la descripción de lo sucedido. "Traté de luchar cada punto, ése es mi juego", explicó tras la batalla de tres horas y 44 minutos. "Sé que en los momentos importantes todos los jugadores se ponen nerviosos, yo sabía eso".
Ferrer, que desde el lunes será el número cuatro del mundo, destacó lo "difícil" que le fue mantener la concentración en el quinto set ante un rival acalambrado. El español ya piensa en el próximo desafío.
"Para la próxima ronda tengo que jugar mi mejor tenis, tendré que jugar mucho más agresivo y sacar muy bien", dijo, recordando su desempeño en la semifinal de hace dos años.
Almagro no llegó a disponer de match point hoy, pero en los tres juegos en los que contó con su servicio estuvo a dos puntos de la victoria, lo que hubiese sido un hito para él, ya que nunca llegó a una semifinal de Grand Slam.
A partir del tercer set el partido comenzó a enloquecerse, tanto es así, que cada jugador perdió cuatro veces su servicio en el cuarto parcial.
El tie break selló anticipadamente la suerte de Almagro, que gritó un sonoro "¡qué asco!" al perder un punto con su saque y quedar 2-0 abajo en ese juego de desempate. Poco después sufría un tirón en la ingle al volear y, pese a la reiterada atención de un fisioterapeuta en los cambios de lado, ya no pudo recuperarse. Sin resto físico ni anímico, el partido ganado se convirtió en amarga derrota para él.
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