El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Es que no era fácil pasar un encuentro programado en principio para el domingo en la provincia de Buenos Aires a la Capital en el mismo día. Por eso se trasladó la posibilidad de realizarlo el lunes. En este caso conviene hacer un poco de historia. Las diferencias comenzaron cuando Lanús se quejó porque le hacían cargo de que su sistema de audio y video no estaba en condiciones, porque tenía rotos algunos focos. Fueron a la AFA y dijeron (con energía) que había otros clubes que ni siquiera tenían lo exigido por el Consejo de Seguridad. Las baterías fueron apuntadas a Racing y -precisamente-antes que se dispute el clásico con Independiente.
Se podían tomar muchos caminos. Primero, Independiente puso sus equipos móviles a disposición de Racing (quedando los fijos o la central de operaciones en el estadio de la Doble Vi-sera). La propuesta fue rechazada. No podía estar la óptica en un lugar y el grupo operacional en otro. Entonces surgió la idea de cambiar la condición de local -como al final se resolvió- a pesar que Independiente jugara (de confirmarse) 11 de los 19 partidos en condición de local y tres partidos consecutivos en su propia cancha.
Por último primó la última ponencia de Racing cuando pidió que el encuentro se dispute en River. Primero se dijo que no, porque el domingo había otros encuentros dentro de la Capital, pero al seguir sumando posibilidades, se encontró que el único camino era cambiarlo de día, como finalmente ocurrió.
Dejá tu comentario