El suizo Stanislas Wawrinka y el chipriota Marcos Baghdatis protagonizaron uno de los duelos más atractivos del Abierto de Australia. El compatriota de Roger Federer fue el ganador, pero el partido será recordado por algunas anécdotas.
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La imagen que más recorrió el mundo fue la de Baghdatis destrozando sus raquetas por furia. Rompió cuatro en el mismo momento. Pero Wawrinka no se quedó atrás.
Cuando el de Chipre se alistaba para sacar, su rival intentó acomodarse, con la mala fortuna que se tropezó con la jueza de línea. De inmediato ofreció sus disculpas, pero, por descuido y sin intención, le tocó un pecho.
Wawrinka nunca reaccionó al hecho, sino que intentó pasar por alto la situación, embarazosa por demás.