Fue subcampeón del mundo con Argentina y tomó la dura decisión de retirarse por un particular motivo.
Matthias Hangst/Getty Images
La Selección Argentina es el objetivo máximo para los jugadores defútbol que sueñan con conquistar títulos con la bandera de su tierra. Muchos han pasado con pena, gloria o sin ninguna de ellas, así como otros han quedado a pasos de convertirse en íconos.
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Ezequiel Garay fue uno de los pilares fundamentales del recordado equipo de Alejandro Sabella, que llegó a la final del Mundial de Brasil 2014. El defensor central tuvo un abrupto final de carrera, el cual tuvo un motivo más que particular que llamó la atención.
El zaguero surgido del club rosarino y la razón por la que abandonó el fútbol.
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Qué pasó con Ezequiel Garay tras su retiro
“Cuando empecé, me afectaban muchísimo las críticas", relató el defensor surgido de las inferiores de Newell's Old Boys de Rosario. Estaba vendido a Boca, pero él no sabía que debía llegar al club de la Ribera y optó por marcharse al Racing de Santander de España.
"Si recibía un mal comentario a cosas que podía subir del fútbol o la familia, me afectaba mucho", desarrolló Garay, quien luego tuvo un paso por el Real Madrid, aunque también jugó en el Benfica de Portugal y el FC Zenit de Rusia, lo que le sirvió para ganarse un lugar en la Selección Argentina. Fue titular en Brasil 2014, formando parte del once en todos los partidos.
Su carrera terminó en Valencia, club al que llegó en 2016 y en el que permaneció hasta 2020. Tras quedarse sin equipo y con lesiones que lo tenían a maltraer, a los 34 años decidió dejar el fútbol, aunque lo mental tuvo un peso determinante en aquella elección.
Del fútbol al pádel: la nueva pasión del exjugador de la Selección Argentina
"Salí a flote gracias a Tamara (su esposa), a mis hijos, a mi psicólogo y al bonito deporte donde estoy ahora", explicó en esa misma entrevista el ex Newell's. Decidió dejar el fútbol y dedicarse de lleno al pádel, donde encontró su verdadero lugar en el mundo, lejos del estrés y la presión que genera la pelota.
Si bien las raquetas iban a ser un pasatiempo, decidió montar su propio espacio y hoy tiene un complejo con 17 canchas. Disfruta de sus hijos, su pareja y una vida en la que ya no vive pendiente del qué dirán, con una carrera que, si bien pudo haber sido más extensa, recuerda con cariño.
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