El gran protagonista fue Enzo Fernández, que dejó Chelsea para convertirse en nuevo jugador del Manchester City. La operación rondó los u$s168,5 millones, cifra que convirtió al mediocampista argentino en uno de los grandes nombres del mercado y en una de las transferencias más importantes de la historia del fútbol mundial.
El movimiento tuvo además una particularidad económica: Fernández volvió a estar involucrado en una operación de dimensiones extraordinarias después de haber sido transferido desde Benfica a Chelsea en 2023. Su nuevo pase volvió a colocar a un futbolista argentino en el centro de la circulación de capitales de la Premier League.
Pero no fue el único. Valentín Barco pasó del Racing de Estrasburgo al Chelsea por unos u$s46,5 millones, mientras que Cristian Romero fue transferido del Tottenham al Atlético de Madrid por u$s46,5 millones. Facundo Medina dejó Olympique de Marsella para incorporarse al Bayer Leverkusen por unos u$s29 millones, mientras que Exequiel Palacios abandonó el club alemán para llegar al Ipswich por u$s26,1 millones más u$s5.8 millones en variables.
En el caso de los argentinos, el mercado también tuvo una particularidad: no todo fue exportación. River fue uno de los grandes protagonistas al repatriar a Nicolás Otamendi y comprar a Thiago Almada al Atlético de Madrid por u$s23,2 millones, operación que se convirtió en el traspaso más caro de la historia del fútbol argentino.
Otros movimientos completaron el mapa: Emiliano Martínez pasó de Aston Villa a Chelsea, Gerónimo Rulli llegó al Manchester City, Nahuel Molina fue transferido a Roma y Marcos Senesi se incorporó libre al Tottenham. Además, Leonardo Balerdi llegó a Roma a préstamo desde Olympique de Marsella.
El Mundial, entonces, no solamente valorizó jugadores. También modificó estrategias deportivas, abrió nuevos mercados y aceleró decisiones que varios clubes ya analizaban antes del torneo.
Doce de los 26 futbolistas argentinos que disputaron la Copa del Mundo modificaron su destino durante el mercado, una proporción cercana a la mitad del plantel.
IA
Inglaterra concentra el dinero
La Premier League volvió a demostrar por qué es el principal motor financiero del mercado mundial.
Los clubes ingleses fueron los grandes compradores de la ventana, con u$s3.020 millones destinados a fichajes. Detrás quedaron Italia, con u$s1.100 millones; España, con u$s 940 millones; Alemania, con u$s 904 millones; y Francia, con u$s641 millones.
La distancia es significativa: los clubes ingleses gastaron casi tres veces más que los italianos, segundos en la clasificación.
El poder de compra de Inglaterra también aparece en la cantidad de futbolistas incorporados. Los clubes ingleses fueron los que más jugadores sumaron, por delante de España y Portugal.
En el otro extremo del negocio, Francia fue el país que más dinero recaudó por transferencias: u$s 1.700 millones. Inglaterra quedó segunda, con u$s 1.430 millones; Alemania, tercera, con u$s1.020 millones; España obtuvo u$s 773 millones y Portugal, u$s 642 millones.
Un mercado que no deja de crecer
La evolución de los últimos años muestra hasta qué punto se expandió el negocio de las transferencias internacionales.
La cantidad de operaciones pasó de 9.905 en 2022 a 10.456 en 2023, 10.859 en 2024, 11.863 en 2025 y 12.575 en 2026. Es decir, en apenas cuatro años el número de transferencias internacionales de mitad de año aumentó en más de 2.600 operaciones.
El dinero también siguió una trayectoria ascendente. El fútbol profesional masculino llegó en 2026 a u$s 9.890 millones de gasto, en una temporada marcada por operaciones de enorme magnitud y por la capacidad financiera de los principales clubes europeos.
El Mundial funcionó como un acelerador dentro de ese escenario. La FIFA remarcó que las actuaciones de los futbolistas en la Copa generaron nuevas oportunidades de fichaje tanto para jóvenes que se destacaron durante el torneo como para estrellas ya consolidadas.
El fútbol femenino también bate récords
El crecimiento no fue exclusivo del fútbol masculino. El mercado femenino volvió a marcar cifras históricas.
Durante el período de mitad de año se registraron 1.406 transferencias internacionales, un 19,2% más que el récord anterior. El dinero movilizado también alcanzó una marca inédita: u$s 28,6 millones, más del doble que durante el mismo período de 2025.
Inglaterra volvió a ser el principal mercado comprador, con u$s 8 millones, seguida por España, con u$s6,6 millones; Alemania, con u$s 4,9 millones; Estados Unidos, con u$s 2,9 millones; e Italia, con u$s 2,1 millones.
En materia de ingresos, Suecia encabezó el ranking con u$s 4,2 millones, por delante de Inglaterra, con u$s 4 millones; Francia y Alemania, con u$s 3,6 millones cada una; y Países Bajos, con u$s 2,9 millones.
Aunque las cifras todavía están muy lejos de las del fútbol masculino, la velocidad de crecimiento es significativa y confirma que el mercado femenino se está transformando progresivamente en un negocio internacional.
El nuevo mapa después de la Copa
La fotografía que dejó el mercado de pases posterior al Mundial muestra un fútbol cada vez más concentrado en términos financieros, pero al mismo tiempo más globalizado.
La Premier League continúa funcionando como principal polo de atracción de capital, mientras que países como Francia, Alemania, España y Portugal cumplen un papel central como mercados vendedores y formadores de talento.
Argentina, por su parte, volvió a demostrar su capacidad para producir futbolistas con valor internacional. Los 12 mundialistas que cambiaron de club incluyen transferencias millonarias, jugadores que dieron un salto deportivo, futbolistas que regresaron al país y otros que encontraron nuevos destinos dentro de Europa.
En ese escenario, el Mundial aparece como algo más que una competencia deportiva: es una plataforma de valorización de activos futbolísticos. Una actuación de seis o siete partidos puede modificar el interés de los clubes, acelerar una transferencia y generar operaciones de decenas o incluso cientos de millones de euros.
El mercado 2026 dejó una señal clara: la Copa del Mundo también se juega en las oficinas de los clubes. Y este año, entre mundialistas transferidos y operaciones récord, el negocio movió miles de millones de dólares.