Según los datos del informe, los ingresos generados por los propietarios de activos deportivos crecieron aproximadamente 50% entre 2015 y 2025, hasta alcanzar los u$s174.000 millones.
El sector deportivo avanzó a un ritmo promedio cercano al 6% anual, mientras que las estimaciones para los próximos años mantienen una perspectiva de expansión. Para 2033, la facturación potencial del negocio deportivo podría alcanzar aproximadamente u$s260.000 millones, con un crecimiento anual promedio cercano al 5%.
El fútbol ocupa una posición central dentro de este mercado. A nivel europeo, los ingresos de los clubes continúan aumentando: UEFA proyecta que el fútbol de clubes europeo superó por primera vez los u$s34.470 millones al tipo de cambio utilizado para esta nota. Sin embargo, el organismo europeo advierte que el crecimiento de los ingresos no necesariamente se traduce en rentabilidad debido al aumento de los costos.
La escasez dispara el precio de los clubes
Una de las razones que explica la llegada de capitales millonarios es la escasez de activos deportivos de primer nivel. Hay pocos clubes con una marca verdaderamente global, millones de seguidores, presencia internacional y capacidad para generar ingresos durante décadas. Esa combinación convierte a las principales instituciones deportivas en activos difíciles de replicar.
A los ingresos tradicionales se suman los derechos audiovisuales, el patrocinio, el merchandising, la explotación de estadios, las plataformas digitales y la expansión internacional de las marcas.
Los contratos televisivos de largo plazo aportan además una fuente de ingresos relativamente previsible, algo especialmente atractivo para inversores financieros que buscan activos capaces de generar flujos de caja sostenidos.
Pero el crecimiento de las valuaciones no significa necesariamente que todos los clubes sean negocios rentables.
Europa contra Estados Unidos: dos modelos financieros
La principal diferencia aparece entre el fútbol europeo y las grandes ligas estadounidenses.
En Europa existe un riesgo que prácticamente no tiene equivalente en las franquicias norteamericanas: el descenso de categoría.
Un club que pierde su lugar en la máxima división puede sufrir una fuerte caída de sus ingresos por televisión, patrocinios y premios. En Estados Unidos, en cambio, las grandes ligas funcionan con un sistema cerrado de franquicias, sin ascensos ni descensos.
Esto genera mayor previsibilidad sobre los ingresos futuros y contribuye a explicar por qué las franquicias estadounidenses alcanzan algunas de las valuaciones más elevadas del planeta.
El ranking de Forbes sobre rentabilidad operativa muestra esa diferencia. Las franquicias estadounidenses dominan las posiciones superiores entre los equipos deportivos con mayores resultados operativos, mientras que el fútbol europeo enfrenta una estructura de costos mucho más pesada.
En Europa, los aproximadamente 740 clubes de las 55 principales divisiones acumularon pérdidas superiores a u$s16.090 millones, durante los últimos seis años, según los datos citados por el informe.
El contraste es significativo: el deporte genera cada vez más ingresos, pero una parte importante del fútbol europeo continúa teniendo dificultades para transformar ese crecimiento en beneficios.
Las grandes fortunas tecnológicas también comenzaron a mirar al fútbol europeo. Uno de los casos más recientes es el de Jeff Bezos, fundador de Amazon, que participa en el consorcio 1892 Holdings que adquirió una participación del 38% del Liverpool.
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Los fondos ya manejan miles de millones
El capital institucional es uno de los grandes protagonistas de esta transformación. Durante 2025, el capital privado, los fondos de inversión y los fondos soberanos representaron alrededor del 32% de las operaciones, pero concentraron aproximadamente 62% del valor total invertido.
El monto llegó a unos u$s88.470 millones, sobre un universo total de u$s142.590 millones. La diferencia entre cantidad de operaciones y dinero movilizado es significativa: los grandes fondos realizan menos transacciones que otros inversores, pero participan en operaciones de mucha mayor dimensión.
En el fútbol, los fondos de inversión realizaron 65 adquisiciones por unos u$s6.780 millones, durante 2025. La cifra representó un aumento del 37% respecto de los u$s4.940 millones de 2024.
El fenómeno muestra que el fútbol dejó de ser exclusivamente un activo para empresarios vinculados al deporte y comenzó a formar parte de las estrategias de inversión de grandes instituciones financieras.
Los Lakers: una franquicia que ya vale u$s12.500 millones
La escalada de las valuaciones quedó expuesta con una de las operaciones deportivas más importantes de 2026: Los Angeles Lakers.
El grupo encabezado por el inversor Joshua Kushner y el exCEO de Disney Bob Iger acordó adquirir la franquicia de la NBA en una operación valuada en u$s12.500 millones, un récord para una franquicia deportiva.
El salto es todavía más significativo porque apenas un año antes Mark Walter había adquirido el control del equipo con una valuación de aproximadamente u$s10.000 millones.
Es decir, en alrededor de 14 meses, la valuación pasó deu$s10.000 millones a u$s12.500 millones: un incremento de aproximadamente 25%.
El caso de los Lakers muestra por qué las franquicias estadounidenses se convirtieron en activos particularmente atractivos: combinan una marca global, una base de aficionados masiva, contratos audiovisuales y un sistema cerrado que reduce el riesgo deportivo asociado al descenso.
Bezos desembarca en Liverpool
Las grandes fortunas tecnológicas también comenzaron a mirar al fútbol europeo. Uno de los casos más recientes es el de Jeff Bezos, fundador de Amazon, que participa en el consorcio 1892 Holdings que adquirió una participación del 38% del Liverpool.
El grupo pagó algo más de u$s2.640 millones, por esa participación, llevando la valuación total del club a aproximadamente unos u$s7.350 millones.
El acuerdo convierte a Liverpool en otro ejemplo de la transformación de los clubes de fútbol en activos de escala global.
Además, el consorcio cuenta con un derecho de primera oferta si Fenway Sports Group decide vender más acciones durante los próximos meses, lo que abre la puerta a una eventual ampliación de su participación.
La entrada de capital vinculado a Bezos muestra que los clubes ya no son solamente inversiones deportivas: también funcionan como plataformas de expansión comercial, entretenimiento, contenidos, tecnología y desarrollo internacional de marcas.
La multipropiedad cambia el mapa
La estrategia de los grandes inversores tampoco se limita a comprar un solo club.
La multipropiedad se convirtió en uno de los principales fenómenos del fútbol mundial. Fondos y grupos empresarios buscan controlar participaciones en diferentes equipos para generar sinergias entre ellos.
El informe señala que 58% de los fondos que invierten en fútbol cuenta con al menos un inversor o accionista que posee participaciones en otros clubes internacionales.
La tendencia también se observa en la Champions League: aproximadamente 47% de los equipos participantes tiene al menos un inversor que también posee participaciones en otro club.
La lógica financiera es construir una red de activos: compartir estructuras de scouting, datos, jugadores, tecnología, infraestructura y acuerdos comerciales.
De esta manera, el club deja de ser un activo aislado y comienza a formar parte de una cartera deportiva internacional.
El deporte como activo financiero
La magnitud de las operaciones realizadas durante 2025 y 2026 permite dimensionar el cambio. En menos de dos años, las adquisiciones de clubes y franquicias consideradas por el informe movilizaron u$s122.020 millones. A esto se suma un mercado deportivo global que ya genera alrededor de Uu$s174.000 millones anuales y que podría alcanzar u$s260.000 millones en 2033.
El atractivo para los inversores está dado por una combinación difícil de encontrar en otros sectores: activos escasos, marcas globales, audiencias masivas, derechos audiovisuales de largo plazo y capacidad para generar nuevas fuentes de ingresos.
Sin embargo, la ecuación financiera no es automática. El crecimiento de las valuaciones convive con fuertes costos salariales, inversiones en infraestructura, deuda, fichajes y, en el caso del fútbol europeo, el riesgo económico que implica descender de categoría.
La diferencia entre los dos grandes modelos deportivos queda así expuesta: Estados Unidos ofrece franquicias cerradas con mayor previsibilidad financiera, mientras Europa conserva un mercado abierto en el que el resultado deportivo puede modificar de manera drástica el valor económico de un club.
La carrera por esos activos ya está en marcha. Y las cifras muestran que el deporte dejó de ser únicamente una industria de entretenimiento: se convirtió en un mercado global de capitales en el que fondos, multimillonarios y grandes corporaciones compiten por quedarse con los activos deportivos más escasos del mundo.