Corrían 37 minutos del segundo tiempo en el estadio Monumental y todo era festejo por la victoria de River sobre Lanús por 2 a 0. Por eso, lo que volvió a ser un fallo grave (no es la primera vez que sucede) en la seguridad privada y las planificaciones de la Policía Federal, se tomó a modo de risa.
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Un joven, niño más bien, ingresó al césped del estadio en medio del partido, que debió parar sus acciones. Ante la vista de los casi 40.000 espectadores, el niño en cuestión corrió hasta el círculo central y levantaba los brazos saludando.
Además, optó por tener una actitud desafiante para con los agentes de seguridad y la Policía Federal. Cuando éstos lo intentaron rodear para atraparlo, el joven salió corriendo y eludió a uno de ellos, que se tiró al piso para agarrarlo y no pudo, lo que generó el "oooooole" generalizado del público y los aplausos al hábil fugitivo.
Finalmente el niño, menor de edad claramente, fue apresado y llevado fuera del césped.
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