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13 de diciembre 2012 - 16:48

El Tano Pasman recibe a su jugador más insultado

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Adalberto Román.
Hace dos semanas la gente me paraba por la calle y me preguntaba: "¿Y Tano? ¿Qué me decís de la vuelta de Ramón?". Ahora me paran y me dicen: "¿Y Tano? ¿Qué me decís de la vuelta de Román?" Jajajaja.

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La verdad es que me alegra la vuelta del paraguayo Adalberto Román. Es más, aunque no lo crean, para mi era uno de los mejores jugadores de ese River que descendió. No habíamos tenido muy buenas incorporaciones, pero Román resultó un "tapado", y enganchó enseguida en el ritmo, incluso era peligroso en el área rival por su cabezazo.

Muchachos, ahora en frío uno sabe que el descenso no fue un partido, ni siquiera una campaña, sino un proceso. Hay muchos más responsables que Román en la caída de nuestro amado River Plate. Román puso la mano, la frutilla de la torta, y se comió todas las puteadas, como resulta siempre en el fútbol.

Porque también es cierto, y los jugadores lo saben muy bien, que este es un juego, un deporte, un espectáculo, un negocio, pero también una catarsis, todo junto. Y los hinchas descargamos con los jugadores la bronca contenida que muchas veces no tiene nada que ver con lo que pasa adentro de la cancha.

También tuvo la mala suerte de volver contra los tucumanos en el Monumental y cometer varios errores producto seguramente de los nervios y la presión.

En el caso de Román les voy a contar una historia que explica un poco mi reacción, aunque lógicamente no la justifica.

En 1975, River enfrentó a Boca un miércoles a la noche en la cajita de bombones. Finalmente ganamos 2 a 1 con goles de Morete, Alonso y Trobbiani. River tenía un zaguero central cordobés, Héctor Artico, que había llegado de Talleres de Córdoba traído por Angel Labruna. Esa noche hizo un penal muy parecido al de Román. Paró inexplicablemente la pelota con la mano en el área.

¡¡¡Lo que lo puteamos con mi hermano!!!!! En esa época los partidos los televisaban pero en diferido. Apenas terminaba el primer tiempo en la cancha empezaba la transmisión de la televisión. Había que resistir a la tentación de prender la radio y además descolgar el teléfono para evitar las jodas.

Ese partido sin embargo se dio en directo porque ya estaban vendidas todas las localidades.

Pero volviendo a Román, ya está, ya pasó, hemos olvidado cosas peores. Además ahora vuelve con el respaldo de Ramón que no es poco.

Lo que va a necesitar es un poco de paciencia de parte nuestra. Que no nos mate la ansiedad ni prejuzguemos, porque si no el pobre pibe no le va a poder pegar ni a la pelota parada.

Yo ya me olvidé de ese penal, tengo más presente el que no nos dio Pezzotta en el partido de vuelta. Ese si que es una espina clavada en el medio del pecho.

Mirá lo que lo habré puteado a Bottinelli, y los otros días grité como un alienado el gol que le hizo a Independiente!!!

El fútbol siempre tiene revancha. Como dice un amigo: "El fútbol es un plazo fijo de pasión y emociones renovable cada siete días".

Si me lo cruzo alguna vez a Román no le pediría disculpas, porque en realidad yo estaba en mi casa puertas adentro sin imaginar que me estaban grabando. Pero es cierto que no lo beneficié mucho que digamos. Seguramente le daría la mano porque va a dejar todo por River, y eso es lo que necesitamos.

Eso sí, ¡¡¡saltá cruzado de brazos!!! Jajajajaja

Bienvenido Román, te lo digo yo que te putié todo el árbol genealógico.

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