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El jugador, en su declaración, indicó que lo que quiso hacer era pedirle al árbitro que no le sacara la tarjeta amarilla e, intuitivamente, trató de detener su brazo, y no de tirarle la tarjeta al terreno. En caso de que no se considere agresión y sólo una falta de respeto, el mediocampista sería suspendido entre tres y cuatro fechas.
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