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22 de marzo 2012 - 12:32

En el epílogo, Vélez logró el triunfo que merecía

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No puede. Vélez juega mejor y hasta marcó un gol (que le anularon por posición adelantada), pero no puede vulnerar a la defensa ecuatoriana.
Vélez Sarsfield consiguió un valioso y agónico triunfo, de local, sobre Deportivo Quito, de Ecuador, por 1 a 0, y de esta manera afianzó su liderazgo, en el inicio de la cuarta fecha del grupo 7 de la Copa Libertadores de América

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El gol del conjunto de Liniers lo convirtió el delantero Juan Manuel Martínez, a los 89 minutos.

Con esta victoria, Vélez llegó a 9 puntos y extendió a cinco la diferencia respecto de sus escoltas Deportivo Quito y Chivas de Guadalajara, de México, y a seis sobre Defensor Sporting, de Uruguay, aunque éstos dos últimos aún deben jugar su partido, por la cuarta jornada, el miércoles 28, a las 19.45, en Montevideo.

Los primeros 15 minutos fueron todos del conjunto local, ya que asumió el protagonismo, mostró solidez defensiva, salida por las bandas, orden y mucho criterio en la mitad de la cancha. Además también exhibió un preciso dominio de la pelota en la zona de gestación del juego y varias chances de gol.

Primero le anularon un gol legítimo a Augusto Fernández por una inexistente posición adelantada a los 9 minutos, luego hubo un remate de Sebastián Domínguez que dio en el palo; después un tiro libre de Federico Insúa se fue muy cerca del poste derecho a los 11; y finalmente un cabezazo de Mauro Obolo, que hizo lucir a Marcelo Elizaga, figura del partido y ex-Lanús, a los 12.

Todo esto se generó a partir de las proyecciones de Fabián Cubero por la derecha y Emiliano Papa por la izquierda, el despliegue de Fernández en el mediocampo, la movilidad de Federico Insúa en posición de diez, el desborde de Martínez y la peligrosidad de Obolo

Pero a la vez apoyado por los dos centrales, Domínguez (mereció la roja por una trompada a un rival en el segundo tiempo) y Fernando Ortiz, y los otros dos mediocampistas, Víctor Zapata y Francisco Cerro, en la contención.

Sin embargo, con el transcurrir de los minutos, el conjunto que dirige Ricardo Gareca perdió volumen de juego y sorpresa, aunque nunca dejó de gravitar en ataque.

Este "descanso" que se tomó Vélez, fue aprovechado por Deportivo Quito, que primero se adelantó en el campo de juego y luego hasta se animó en ataque.

Matías Alustiza, exdelantero de Chacarita y Arsenal, sacó un remate bárbaro, que encontró una buena respuesta de Marcelo Barovero a los 23 minutos.

Esa fue una señal de alarma para el equipo local, pero sólo eso, ya que nunca resignó su protagonismo ni mucho menos dejó de lado su vocación ofensiva.

Pero recién volvió a poner en "aprietos" al fondo del conjunto de Carlos Ischia, extécnico de Vélez y Boca, con una "patriada" de Domínguez, cerca de la media hora de juego, y con un mano a mano de Insúa, a quien Elizaga atoró a los 86.

La segunda etapa no varió demasiado respecto de la primera: un Vélez volcado en ataque y un Deportivo Quito replegado y a la espera de algún contraataque, vía Alustiza, su mejor carta ofensiva.

Pero con el transcurrir de los minutos, el reloj se convirtió en el principal enemigo del equipo local, que además lució impreciso en los metros finales.

Sin embargo, a los 56 tuvo el gol en los pies de Insúa, pero otra vez se lució Elizaga y en el rebote Cubero estrelló su remate en el palo izquierdo; y después a los 62 con un disparo de Obolo que otra vez encontró una estupenda respuesta del arquero argentino.

Vélez, que mejoró porque volvió a atacar por las bandas, estaba cerca del 1-0, pero en una réplica nuevamente Alustiza, de gran partido, exigió a Barovero a los 63.

Más allá del cero en el marcador, el conjunto de Liniers no se resignaba, atacaba sistemáticamente -más por el sector izquierdo-, pero no le alcanzaba.

Sobre el final, Domínguez mereció irse expulsado por darle una trompada a un rival. Ese era el signo más notorio de la desesperación.

Y Deportivo Quito tuvo alguna que otra chance para ganarlo, pero apareció Barovero.

Un remate y un cabezazo de Martínez se encontraron con Elizaga. Pero el delantero tenía guardado un "cartucho" más: a los 89 minutos, quedó mano a mano con el arquero rival y liquidó un partido complicadísimo.

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