Y la reunión mostró desde el inicio el enfrentamiento entre dos bandos que, desde hace casi medio año, conviven en la cúpula de la FIFA: el de Blatter, secundado por el argentino Julio Grondona, por un lado; y el de cuatro de sus vicepresidentes y el secretario general, Michel Zen-Ruffinen.
El escándalo mayor se generó cuando Zen-Ruffinen declinó presentar un informe económico con el que no estaba de acuerdo y, en respuesta, Blatter negó el turno de réplica al propio secretario general y a David Will, presidente de la comisión de la auditoría interna.
Frente a los representantes de 199 de los 204 pa¡ses de la FIFA, el Congreso se convirtió en una lucha sin precedentes, con silbidos, abucheos, gritos y amagues de retiro tras cada discurso. A David Will se lo acusó de enviar "por debajo de las puertas de las habitaciones" un informe alternativo y a Blatter de dejar hablar tan sólo a sus acólitos y de "falsear" el resultado, al incluir como ingresos de este per¡odo los adelantos de los dos próximos Mundiales.
Blatter exhibió un informe económico de su primer mandato marcado por la pérdida de ingresos por el miedo que produjo en todo el mundo el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York, por la retirada de auspiciantes y por la bancarrota de algunos de los grupos de comunicación más importantes (ISL y Kirch).
Pese a ello, el suizo presentó un balance positivo de su gestión, refrendado por una auditor¡a externa, que halló la complacencia de la mayoría de países que intervinieron en el turno de preguntas, en un orden considerado "sospechoso" por el grupo opositor. Fue en ese momento cuando el debate tuvo su pico más alto porque Blatter obtuvo el apoyo expl¡cito del representante de Jamaica, que atacó directamente al presidente de la UEFA, Lennart Johansson, y del presidente de la Federación de Libia, que pidió el voto para el actual dirigente de la FIFA, en contra del mandatario de su Confederación, el camerunés Hayatou.
Los dirigentes de Papúa Nueva Guinea, Irán, India, Colombia, Seychelles y Perú también apoyaron el informe económico del Blatter y censuraron la actitud de los miembros disidentes del Comité Ejecutivo. La mayoría de las intervenciones fueron en apoyo a Blatter, que dijo que cualquier cr¡tica se lleve al Congreso Ordinario de mañana.
El presidente de la FIFA recordó, en todo momento, que todas las propuestas deben aprobarse mañana, cuando podrán "defenderse" sus críticos e intentó calmar al representante somal¡, que de pie, con el cartel de su pa¡s en alto, segu¡a pidiendo una oportunidad para hablar y se enfrentaba con dureza a quienes le criticaban.
El cierre de la reunión fue de apuro y en medio del desorden al tiempo que Blatter se mostraba confiado en su reelección, después de comprobar la recepción que las 199 asociaciones presentes en el Congreso Extraordinario dieron al informe financiero, que mañana será sometido a voto.
"Hay que ser concientes de que hay una profunda división que se mantendrá hasta que acaben las elecciones. Conf¡o en que sea posible restaurar la unidad en FIFA y que el viernes empecemos a hablar de fútbol", dijo Blatter respecto al inicio del Mundial.
Dejá tu comentario