El paraguayo Angel Franco, luego de presentar una tarjeta de 64 golpes, seis bajo el par, quedó como único líder del 96° Open de la República Argentina, que comenzó ayer en la cancha Colorada del Jockey Club de San Isidro.
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El cordobés Angel Cabrera, uno de los candidatos a obtener el campeonato (que a partir de la presente temporada forma parte del calendario del Tour Europeo) tuvo un buen inicio con los 67 golpes que firmó al cabo de la jornada. Dos menos que el defensor del título Vicente Fernández.
Cinco jugadores escoltan con 65 golpes a Franco. Ellos son José Manuel Lara (España), Erol Simsex (Alemania) y los suecos Olle Karlsson, Carl Petterson y Richard Johnson.
Angel Franco elaboró el envidiable registro a través de un juego sólido con el driver (erró muy pocos fairways), hecho que resultó de fundamental importancia dado que los imprecisos tiros de salidas encontraban un rough duro.
Fueron apenas algunos minutos de incertidumbre, los suficientes como para inquietar a los presentes. La noticia señalaba que «a Cabrera seguramente lo descalifican». ¿Qué había pasado..? En el par 4 del hoyo siete (de 399 metros) pegó un drive hacia la derecha y se dirigió a buscar la pelota en el medio del bosque, pero la bocha no aparecía. Mientras tanto, uno de los caddies se dirigió a los árboles y se presumía que había movido las ramas. Antes de cumplirse los cinco minutos reglamentarios, la pelota cayó y Cabrera siguió jugando normalmente. Al dirigirse al hoyo 8, se le acercaron algunos marshalls para preguntarle cómo habían sucedido los hechos. La duda estaba centrada en si el caddie -mientras buscaba la pelota-había movido o no alguna rama. Es decir si la caída había sido en forma normal o por incidencia del caddie. Todos volvieron al lugar de la acción y finalmente se comprobó que la pelota había tenido una caída natural. Es decir, no hubo «causa ajena» que provocara la caída.
En el caso de que se hubiera comprobado lo contrario se hubiese penado con dos golpes de recargo. Pero, como del lugar donde pegó Cabrera obtendría una evidente ventaja (con respecto al sitio donde descansaba la pelota) la reglamentación obliga a la reposición bajo pena de descalificación.
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