En su cruzada contra los límites, Emanuel Ginóbili, el mismo que irrumpió en la Liga Nacional, que explotó en Italia y que fue baluarte de la selección campeona olímpica, acaba de sumar su segundo anillo de campeón de la NBA, esta vez como genio y figura de San Antonio Spurs. A diferencia de la consagración conseguida dos años atrás, este título con el equipo texano tiene, sin ninguna duda, otro sabor para el bahiense, quien tuvo más protagonismo y fue pilar junto a Tim Duncan.
A punto de cumplir 28 años y con cuatro más de contrato en San Antonio, Ginóbili fue uno de los referentes de la franquicia, más desenvuelto y más predispuesto a soportar el juego rudo que proponían algunos oponentes.
El argentino cerró una gran temporada, la mejor de las tres que lleva en la NBA, porque además de su gran rendimiento logró el reconocimiento de sus propios compañeros, los rivales, el público y los medios de comunicación internacionales.
Este año mejoró su propio récord al anotar 46 puntos en un partido de la temporada regular, contra Phoenix Suns, cuando ya se había confirmado como uno de los baluartes de San Antonio. Además, acaba de conseguir su récord de rebotes (10) en el sexto partido de la final frente a Detroit, y en esta temporada mejoró su marca de robos (6) contra Miami el 12 de noviembre de 2004, de asistencias (10) frente a New Orleans el 16 de febrero de 2005, y de minutos en cancha (50) contra Los Angeles Clippers el 9 de abril pasado.
«Manu» o «Gino» fue una fija en la formación de Greg Popovich, el hombre que lo llevó a la NBA y le dio la oportunidad que tanto esperaba desde que estaba en Europa, pese a que en algunos momentos lo relegó de la titularidad para que desplegara su energía desde el banco.
En San Antonio jugó como ala, su posición, pero también fue utilizado como base por el entrenador, sobre todo en los momentos en los que no rindió el francés Tony Parker.
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