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19 de agosto 2002 - 00:00

Independiente goleó a Racing y se sube a la punta

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Fue un partido bastante extraño el que se jugó esta tarde en el Monumental, y no solamente por el inusual escenario y las circunstancias organizativas que lo envolvieron y a punto estuvieron de provocar su suspensión.

Lo futbolísticamente raro del cotejo estuvo dado por el irregular comienzo que tuvo el cotejo, que por ejemplo antes de los 20 minutos se quedó sin los hermanos Milito, ya que a los 9' se fue desgarrado el de Racing, Diego, a quien reemplazó Gonzalo Belloso.

Y exactamente diez minutos más tarde, cuando ya Independiente se había puesto en ventaja (a los 15') por intermedio de Leonel Ríos, su hermano Gabriel, el de Independiente, vio una exagerada tarjeta roja de Héctor Baldassi y se fue prematuramente a los vestuarios.

Claro que no fue lo mismo, porque el de Racing tuvo reemplazo, en cambio el de Independiente obligó a Américo Gallego a sacar un volante ofensivo como Federico Insúa para incluir a un zaguero como Matías Villavicencio.

Esto obviamente condicionó el posterior desarrollo del encuentro, ya que Independiente, que había arrancado mejor con la buena tarea de sus carrileros Ríos y Guiñazú, mientras Montenegro se erigía en el conductor del equipo, debió retroceder en el campo impelido por la inferioridad numérica.

Claro que esto ocurrió después que en la primera aproximación 'formal' llegara el gol de Ríos, tras una jugada que nació por izquierda en los pies de Guiñazú, quien tras sacarse dos rivales de encima habilitó perfectamente a su compañero para que definiera.

E inclusive Independiente pudo haber aumentado casi inmediatamente con un remate de Serrizuela que se fue muy cerca del palo derecho del arco de Campagnuolo, hasta que a los 19' se fue exageradamente expulsado Gabriel Milito y entonces los roles cambiaron.

Además, Gallego optó por Villavicencio en lugar de Insúa pero cuando el defensor entraba a la cancha llegó el empate de 'Chirola' Romero de cabeza, luego de un perfecto centro de la figura de la cancha en el primer tiempo: Sixto Peralta, habilitado
de taco por Belloso.

Con este envión anímico el local se lanzó al ataque, pero salvo una llegada clara de Gonzalo Belloso a los 34', nunca se acercó con riesgo hasta la valla de Leonardo Díaz.

Y diez minutos más tarde, en una precisa contra manejada a la perfección por Daniel Montenegro, quien recibió de Franco en la salida, Independiente se puso nuevamente en ventaja mediante una certera definición de Andrés Silvera.

Con la victoria parcial en el bolsillo como para manejarse tranquilamente con el contrataque, a caballo de la desesperación de los de Osvaldo Ardiles por alcanzar la paridad, Independiente salió a pilotear el desarrollo en el segundo tiempo.

Y de entrada nomás el 'rojo' descubrió que los caminos hacia Campagnuolo estaban más abiertos de lo pensado, porque la última línea de tres racinguista daba toda clase de ventajas que dejaban picando la posibilidad de sellar el resultado.

Pero a los 11' se fue expulsado el fastidioso Estévez para emparejar numéricamente el partido, aunque contradictoriamente su equipo se superó en el rendimiento, aunque más por amor propio que por esencia de juego, ya que para entonces el 'Mumo' Peralta había dejado de ser el conductor exquisito que había disfrutado su equipo en la etapa inicial.

Y pasado ese cuarto de hora de equilibrio, con arrestos anímicos loables pero descalcificados de Racing, todo volvió a ser de Independiente, que a partir de los 30' liquidó el clásico con dos golazos de la nueva figura de la tarde, Daniel Montenegro, en
apenas siete minutos.

El tercero llegó a los 31' tras un robo del ingresado Eluchans del medio hacia la izquierda y posterior mandada, con asistencia incluida, para que Montenegro definiera con comodidad.

Y el cuarto arribó tras una habilitación de Federico Domínguez para el 'Rolfi', que el ex Huracán concretó con un magnífico remate desde unos 25 metros que dejó sin asunto a Canpagnuolo. Cuatro a uno, todo terminado, festejo de Gallego y compañía y punta para Independiente junto a Boca, River y Newell's.

Y como un sino del destino para el técnico de Independiente, los colores de su pasado futbolístico parecen encaramarlo nuevamente al protagonismo como entrenador, hoy en cancha de River y quizás el próximo sábado cuando, por fin en Avellaneda, sus dirigidos reciban precisamente a los rojinegros rosarinos.

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