Independiente y San Lorenzo dejaron poco: uno de los partidos más aburridos del Pentagonal de los Grandes, poco volumen de juego en ambos equipos y los desacoples y el cansancio que afloró a medida que pasaron los minutos. De ahí que apenas pudieran empatar.
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Independiente puso a todos sus titulares -aunque a los 18 minutos tuvo que ser reemplazado Herrón por Pusineri-pero como novedad, el técnico Pedro Troglio dispuso de una línea de tres defensiva, con Machín, Herrón, Fredes y Mareque en el medio, Montenegro como mediapunta y la clásica dupla Sosa-Denis arriba. Ramón Díaz presentó un mix, pero se notó una vez más la carencia de un armador, del enlace que tanto pide a los dirigentes el entrenador y aún no le trajeron. Por eso su juego no tuvo jerarquía y fue más voluntad que juego prolijo y Romeo quedó solo para llevar peligro hasta Assmann.
Independiente dependía de algunos chispazos de Montenegro o de algún momento asociado que podían generar el propio Montenegro con Sosa y Denis. Con una buena triangulación de los tres llegó el gol de Independiente con un preciso cabezazo de Denis.
A partir de ahí, el equipo de Troglio se insinuó levemente mejor y hasta pudo aumentar con un claro penal a Denis que Beligoy ignoró.
En desventaja, Ramón Díaz mandó a la cancha a Acevedo en el complemento en reemplazo de Voboril, marcando con tres en el fondo (Aguirre, Bianchi y Bottinelli) y poblando de jugadores el mediocampo. Sin embargo, a los 15 minutos se quedó sin Menseguez que se fue expulsado por una fuerte entrada a Machín.
Cuando parecía que a Independiente se le abría el partido, San Lorenzo encontró el empate con el arma que inquietó durante toda la noche: el centro cruzado. Esta vez la pelota cayó por derecha a la cabeza de Romeo, que la metió junto al palo derecho de Assmann.
Después se repartieron la pelota, los ataques y las pocas situaciones de peligro. El empate fue lo más justo.
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