El mediocampo fue una zona de tránsito muy rápida, y los dos equipos intentaron atacar con muchas ambiciones.
Instituto lo ganó por el oficio de sus delanteros y por el muy buen trabajo de Santiago Raymonda, que fue el jugador desequilibrantedel partido. Tuvo la ayuda del juez de línea Darío García, quien convalidó el gol del empate convertido por Lujambio, que estaba en evidente posición adelantada.
El primer tiempo fue más parejo que el segundo, ya que en este último Instituto marcó claras diferencias jugando de contraataque y convirtiendo al arquero Andújaren la figura de la cancha.Huracán luchó hasta el final con más tesón que fútbol, pero demostró su escasa potencia ofensiva.
Instituto ganó mucho más que un partido, porque ahora puede darse el lujo de perder de local por diferencia de un gol y quedarse igualmente en Primera División.
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