Instituto se aferró al punto y toma distancia en la cima

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Instituto de Córdoba, el líder de la Primera B Nacional, extendió a cuatro puntos la ventaja sobre sus escoltas, River Plate y Quilmes, tras empatar esta noche sin goles ante Gimnasia y Esgrima, en La Plata, en un duro partido de la 28ª fecha. 

Con este resultado, el equipo que dirige Darío Franco llegó a 56 puntos, cuatro más que Quilmes (goleó a Atlético Tucumán por 4-0) y River (cayó ante Atlanta por 1-0), que suman 52, y seis respecto de Rosario Central (anoche venció a Independiente Rivadavia de Mendoza por 1-0), el equipo que hoy ocupa la última plaza para jugar la Promoción por un ascenso a Primera.

En tanto, Gimnasia, que justamente pretende alcanzar al conjunto rosarino para retornar a la máxima categoría del fútbol argentino, llegó a 42 unidades y quedó muy lejos de la Promoción.

Pero los puntos que separan a uno del otro, nada más y nada menos que 14, no se vieron reflejados en el campo de juego, ya que el equipo que conduce Pedro Troglio fue superior y mereció largamente la victoria.

Pero la falta de puntería de sus jugadores y una gran actuación del arquero Julio Chiarini, la figura del partido, privaron a Gimnasia de los tres puntos.

De hecho desde el inicio del encuentro se vio a un equipo local ambicioso y profundo, pero sin precisión a la hora de definir.

Nicolás Cabrera, a los 45 segundos, tuvo la apertura del marcador pero Chiarini le ahogó el grito de gol.

Luego de esa jugada, contó con un par más, aunque no tan claras como la que protagonizó el ex-Independiente y Vélez.

Pero el aluvión futbolístico de Gimnasia se produjo, en parte, por virtud propia, a partir del buen trabajo colectivo, en la presión sobre los volantes visitantes, y del talento de Gonzalo Choy González, pero también por la complicidad de un Instituto "dormido".

Esa pasividad del equipo cordobés, no obstante, finalizó después del cuarto de hora inicial. Es que con el transcurrir de los minutos se "despertó" y, así, dejó de sufrir en defensa.

Sin embargo, generó poco y nada en ataque, ya que Hernán Encina, Paulo Dybala y Diego Lagos, integrantes del tridente ofensivo, no gravitaron.

Y de esa manera Instituto perdió su mayor virtud, la verticalidad para lastimar a su adversario. Algo que contribuyó en esto fue la escasa incidencia en el juego de los mediocampistas externos: Alejandro Gagliardi, por derecha, y Franco Canever, por izquierda.

Gimnasia, con un Omar Pouso combativo, no cedió en su afán de quebrar la paridad, pero chocó con la firmeza de Osvaldo Barsottini, el pilar de una endeble defensa cordobesa.

Y cuando no apareció el zaguero central para impedir el gol del conjunto platense, lo hizo Chiarini, quien a los 33 se lució nuevamente frente a un remate de Choy González. O la falta de puntería de Leonel Altobelli, quien a los 43 desperdició una nueva chance.

Gimnasia fue muy superior y una muestra de eso fue que recién a los 41 Instituto tuvo su primera chance con un remate de Claudio Fileppi que se fue muy cerca del palo izquierdo del arco defendido por Fernando Monetti, un espectador de lujo en el período inicial. Y a la postre del partido.

El segundo tiempo fue similar al primero, ya que Gimansia siguió en la búsqueda del gol, jugó mejor que su rival y generó las llegadas más claras, en los pies de Nicolás Benavídez y Pablo De Blasis, pero en ambas oportunidades apareció la figura de Chiarini, el héroe en La Plata.

Y después, más allá de los cambios, no pudo quebrar a Instituto, que mostró una cara parecida a la del empate, también sin goles, frente a River, en Córdoba. Un equipo tibio.

Así llegó el final, con signos de impotencia y a la vez de mucha bronca por haber dejado pasar la chance de sumar de a tres. Gimnasia lo buscó, lo mereció, pero no lo logró. E Instituto, con solvencia e inteligencia, festejó.

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