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La AIC denunció que sólo en las 12 primeras fechas del actual campeonato, se produjeron 64 incidentes "graves", contra 51 registrados en todo el pasado campeonato, y el número de heridos ascendió a 507 (contra 139 de toda la temporada 2001-02).
De estos últimos, 46 son jugadores de las cuatro categorías superiores, agredidos por invasores de campo durante los cotejos o fuera de los estadios, como el caso del defensor Franco Baldini, del Nápoli, quien estuvo a un paso de perder un ojo tras la paliza que le propinó delante de su casa un grupo de desaforados.
La AIC reveló también que son "incontables" los daños ocasionados a bienes de futbolistas (automóviles, casas y demás), el último de los cuales se produjo el lunes pasado, cuando le fue incendiado el auto a Gianluca Grassadonia, defensor de Cagliari, por fanáticos disconformes con la actuación de su equipo.
Los futbolistas reclaman la aprobación por parte del Parlamento italiano de la nueva ley antiviolencia que se está discutiendo, pero discrepancias sobre sus alcances la tienen paralizada, ya que un grupo de diputados se opone a que los hinchas violentos sean arrestados, incluso, cuando no están explícitamente cometiendo delitos.
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