Casi nueve millones de dólares se pagaron en una subasta realizada en Nueva York por el manifiesto original de los Juegos Olímpicos escrito por Pierre de Coubertin en 1892.
Los manuscritos de Pierre de Coubertin fueron adquiridos por u$s 8.8 millones.
Casi nueve millones de dólares se pagaron en una subasta realizada en Nueva York por el manifiesto original de los Juegos Olímpicos escrito por Pierre de Coubertin en 1892.
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El documento perteneciente al aristócrata francés que es considerado como el padre de los Juegos Olímpicos modernos fue adquirido por un comprador anónimo durante el remate efectuado por Sotheby's.
Son 14 páginas en total por las que se preveía podrían llegar a pagarse un millón de dólares antes de ponerse en marcha la subasta, que se "calentó" en pocos minutos y terminó con una
cifra record para una "joya" de esta materia.
Los 8,8 millones de dólares abonados superaron los 5,6 millones de la misma moneda que alguna vez se pagaron por la casaca utilizada por la leyenda del béisbol estadounidense Babe Ruth, en junio pasado.
"El resultado de esta subasta es testimonio de la visión y la vigencia de Pierre de Coubertin después de más de un siglo y del respeto que generan y seguirán generando los Juegos Olímpicos", resumió el subastador Selby Kiffer.
El manifiesto es el único ejemplar conocido del discurso pronunciado por el aristócrata francés aquel 25 de noviembre de 1892 en la Sorboba de París durante el quinto aniversario de la Asociación francesa de atletismo.
Un discurso en el cual proponía resucitar los antiguos Juegos Olímpicos en nombre del impacto positivo de la actividad deportiva sobre los individuos y las sociedades y que escribió dos años antes de constituir el Comité Olímpico Internacional.
La primera edición de los Juegos Olímpicos de la era moderna se realizaron en 1986 en Atenas, su territorio original.
El documento subastado desapareció por varios años tras la muerte del barón francés en Ginebra en 1937, pero cinco décadas más tarde Francois D'Amat, apasionado por de Coubertin, lo recuperó de la caja fuerte de un coleccionista suizo.