Paula Ormaechea tiene una curiosidad que llamó la atención entre los periodistas estadounidenses que cubren el último Grand Slam del año que no es su juego ni su belleza: la nacida en Sunchales encorda sus propias raquetas en vez de utilizar el servicio profesional que ofrecen los organizadores del US Open.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cuando Ormaechea tenía 11 años su padre le compró una máquina encordadora para no tener que viajar cada vez que era necesario cambiarle el encordado a la raqueta. Allí comenzó a realizarlo y en la actualidad prefiere realizarlo ella misma que mandarlo a hacer.
Mientras escucha música, se toma entre 10 y 12 minutos para hacerlo, los profesionales tardan unos 15 en promedio, y le sirve para distraer la cabeza de las presiones del circuito.
Dejá tu comentario