• Fueron pocos los campeones panamericanos argentinos de Winnipeg que lograron mantener su nivel en Santo Domingo. En ese rubro aparecen únicamente la patinadora Andrea González, el palista Javier Correa y el pedalista Juan Curuchet. En deportes de conjunto, Las Leonas en hockey sobre césped y la selección masculina de ese deporte.
• Otros exhibieron un franco descenso: Solange Witteveen (salto en alto), Eric Pedercini (gimnasia) y Daniel Felizia (tiro).
• Tampoco se registró una renovación entre las figuras del deporte nacional que, aunque con el progreso de algunos y las bajas registradas por otros, son las mismas figuras de cuatro años atrás: el nadador José Meolans, Curuchet, González, Correa y los equipos de hockey.
• En este contexto, Argentina, después de muchas ediciones panamericanas, fue relegada en la clasificación final por México (invierte 80 millones de dólares anuales en el deporte, ocho veces más que nuestro país) y disputaba mano a mano el sexto lugar con Venezuela.
• Brasil, rival de otros tiempos, aventajó a la Argentina con una actuación que arrojó 29 medallas de oro y 123 de toda clase. Más allá de la ubicación relativa de la delegación nacional en el continente, es necesario aclarar que el cuarto puesto de Winnipeg no reflejó en forma fidedigna la realidad de nuestro deporte.
• El retroceso argentino no es la herencia de los cuatro años transcurridos desde Winnipeg. Se trata de un proceso continuo, extendido y paulatino, que marcha al compás de los índices económicos y sociales del desarrollo. Es, en realidad, la falta de apoyo al deporte, ausencia total de política deportiva y restricciones para muchos deportistas.
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