La FIFA y Adidas dieron a conocer este lunes la Trionda Final, el balón que aparecerá desde las semifinales del Mundial 2026. El cambio llega cuando el torneo entra en su etapa decisiva y los equipos buscan un lugar en la definición por el título.
El balón lucirá un diseño dorado para las instancias decisivas y mantendrá la tecnología de sensor que asiste al VAR en cada partido.
Así será la pelota que se utilizará en semifinales y final del Mundial 2026.
La FIFA y Adidas dieron a conocer este lunes la Trionda Final, el balón que aparecerá desde las semifinales del Mundial 2026. El cambio llega cuando el torneo entra en su etapa decisiva y los equipos buscan un lugar en la definición por el título.
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La nueva versión deja atrás la combinación de colores inspirada en Estados Unidos, México y Canadá, los tres países anfitriones, para adoptar un acabado dorado que representa el tramo final del campeonato. Aunque el aspecto cambia, la estructura y la tecnología interna permanecen iguales.
Más allá de las cuestiones deportivas, la presentación también tiene una lectura comercial. A esta altura del Mundial la audiencia alcanza sus números más altos, por lo que el lanzamiento de un nuevo diseño también funciona como una estrategia para potenciar la visibilidad de la marca en los encuentros de mayor impacto.
La primera Trionda, presentada antes del inicio del Mundial, combinaba el verde, el rojo y el azul en referencia a los tres organizadores del certamen. La Trionda Final reemplaza esa identidad visual por un diseño dorado, pensado para acompañar las semifinales y la final.
El cambio es exclusivamente estético. Tanto la FIFA como Adidas indicaron que el balón conserva las mismas prestaciones técnicas que la versión empleada desde el comienzo del torneo, por lo que los futbolistas no encontrarán diferencias en su comportamiento dentro del campo de juego.
No es la primera vez que un Mundial presenta una pelota especial para las últimas instancias. En distintas ediciones se recurrió a variantes de diseño para distinguir los encuentros que definen al campeón.
La Trionda mantiene una construcción formada por cuatro paneles con costuras profundas, un desarrollo pensado para ofrecer una trayectoria estable durante el vuelo del balón y una resistencia aerodinámica uniforme.
También conserva los gráficos en relieve distribuidos sobre la superficie. Aunque a simple vista pueden parecer un detalle menor, esos relieves mejoran el agarre y el control durante la conducción o el remate, incluso cuando la pelota está mojada por la lluvia o la humedad.
Según la información técnica difundida por la FIFA cuando presentó el modelo original, estas características fueron desarrolladas para mantener un comportamiento consistente en distintas condiciones de juego.
Uno de los elementos más destacados de la Trionda sigue siendo la tecnología de "balón conectado". En su interior incorpora un sensor de unidad de medición inercial (IMU) ubicado en el centro del balón y sostenido mediante tensores. La batería se recarga por inducción, por lo que no requiere conexión mediante cables.
Este sistema registra cada movimiento de la pelota y transmite información 500 veces por segundo hacia la sala del VAR. Los datos sirven como apoyo para revisar acciones puntuales, especialmente en jugadas donde una diferencia de apenas unos milímetros puede modificar una decisión arbitral.