La lluvia retrasó la jornada en el ATP de Buenos Aires.
Unas gotas que salpican y empantanan el polvo de ladrillo en medio de la tormenta. La lluvia, la peor enemiga del tenis, que genera incertidumbres y retrasa, pero que también le da la oportunidad a un grupo de personas de lucirse con sus conocimientos sobre canchas adquiridos luego de años haciendo la misma labor.
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El court central Guillermo Vilas del Buenos Aires Lawn Tennis Club es un emblema de la Ciudad, a la altura de las mejores del mundo y con una tradición única en Sudamérica. "Los jugadores que vienen de afuera la tienen comparada con Roland Garros, es única", le cuenta a ámbito.com Sixto Alfonzo, uno de los jefes de cancheros del BALTC.
Los courts de polvo de ladrillo no tienen la posibilidad de ser secados con toallas o máquinas como las de cemento. Por eso la acción de Sixto y sus hombres es fundamental para que el tenis se viva día a día en el Argentina Open a pesar del mal clima, que domingo y lunes golpeó con malicia.
"La cancha tiene un drenaje muy bueno. Además se la trabaja todos los días, se le hace un mantenimiento completo. Tiene movimiento, tiene poros", explica el empleado del club, cuya tez denota la incansable labor en el club de Palermo abajo del sol durante 20 años.
Ese mantenimiento diario incluye diferentes actividades: "Se la rastrilla, se le pasa una lona, la regamos bastante y después el rolo, que es el aparato grande que mueve el piso y mantiene abierto el poro". Todo esto, sin dejar de lado que se le agrega polvo en función de la pérdida por el secado.
¿Pero por dónde desagota una cancha que no tiene canaletas y construcciones especiales por fuera? Justamente por el armado propio del piso. "Es una base de cascote, arriba tiene un sellador, que le da la dureza y la mantiene, y finalmente va la capa de polvo de ladrillo", explica Sixto, quien también agrega que la superficie es íntegramente nacional.
Una de las cuestiones planteadas por propios y extraños es el tapado de la cancha, ya que en la Copa Davis el protocolo demanda cubrir el court, contrario a lo que sucede en cualquier cita del circuito ATP. Muchos de los estadios que se emplean en el torneo por equipos se montan especialmente y no tienen buen drenaje,
"Cuando la Davis se jugaba acá en el Buenos Aires también la tapábamos. Pero no nos conviene ahora cubrirla, porque nos da más trabajo y al conocer que drena mucho, es mejor dejarla así", justificar Sixto, defendiendo siempre a ultranza "su" campo de juego.
Y se dio tiempo para llenarse de orgullo una última vez, contento de su trabajo para que el campeonato pueda seguir adelante: "Jamás recibí una crítica, siempre elogios. Todos los torneos nos agradecen al grupo, el trabajo, el estado de las canchas".
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