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A la espera de una derrota del puntero jugarán, el domingo, sus escoltas Boca y River, que aceptaron no tener el mismo nivel de Independiente pero que se aferran a la esperanza como última ilusión, con doce puntos en juego hasta el final.
«Boca y River son dos equipos muy grandes, que hay que aguantarlos cuando vienen de atrás, aunque no me asustan para nada», afirmó el técnico de Independiente, Américo Gallego.
Con esta declaración, el entrenador buscó sacar a sus jugadores de una semana donde el estado anímico no parecía el ideal, luego de que el equipo empató 2-2 ante Nueva Chicago y jugó tal vez el peor partido del campeonato.
La preocupación máxima de Independiente no es la relativa cercanía de sus rivales, sino las lesiones que afectaron a varios integrantes del equipo titular. Recuperados Juan José Serrizuela y Federico Insúa, sólo resta saber si Daniel Montenegro supera un esguince de tobillo para ser el conductor que necesita Independiente para la victoria.
El rival será Unión de Santa Fe, ubicado a veinte puntos de distancia y en zona de Promoción para no descender.
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