No estaba en los planes. La durísima derrota sufrida ante los Wallabies por 54 a 17 desnuda las falencias de un equipo que no ha tenido la chance de jugar en buen nivel dos partidos seguidos y que ha cometido muchos errores graves que, en un seleccionado, son imperdonables.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Desde el minuto inicial se vio en la cancha dos equipos completamente diferentes: uno, los Wallabies, enfocados, pensantes, prolijos, claros en la conducción e inteligente en cómo ejecutar cada pelota. Otros, Los Pumas, sin ideas, sin plan, sin conducción pero fundamentalmente, sin tackle.
Y la falta de tackle desnudó a un equipo que si no logra hacerse fuerte en defensa, es claramente superado siempre, y dejó en evidencia que todavía no tiene chances en el juego "1 a 1" ni en defensa ni en ataque. Y ese hándicap, a este nivel, es demasiado hándicap...
Marcelo Bosch fue el único jugador que se dio cuenta qué era lo que había que hacer. Y Leguizamón también entendió. Pero ellos dos solos no podían. Y demasiado hicieron, porque durante buena parte de un primer tiempo que fue claramente contrario a Los Pumas, fueron los que intentaron mostrar el camino.
Algo también preocupante y que merece un párrafo es la ausencia de toma de decisiones. porque se pueden tomar a veces malas, pero que no haya... eso denota falta de entendimiento, de puesta en funcionamiento dentro del partido del plan de juego y de la madurez para entender qué cosas hay que hacer para o bien, buscar salir del asedio o intentar generar algo en ataque, y algo que sea fructífero. También, sumarle a esto, qué cosas hacer en los momentos críticos. Eso, en el equipo, estuvo ayer tan ausente como el tackle.
Del partido hay poco para decir, salvo que cada ataque australiano era medio try, que en el breakdown no se jugó nada bien y que si bien el scrum y el line funcionaron, con eso solo no se puede jugar si se adolece de todo lo demás.
Este tipo de cosas suelen pasar cuando hay más procupación por ganar que por jugar mejor. Y Los Pumas, que venían jugando mejor sin ocuparse del resultado numérico, se dejaron llevar otra vez por la presión externa (e interna) pensando en que es más importante un resultado efímero que mejorar paso a paso en todas las facetas de juego, pensando en el futuro (El Mundial) y en el otro futuro (los jugadores).
Tras Soweto, hubo una profunda autocrítica. El desastre de Rosario amerita otra igual de profunda y severa. Jugar de esta forma no parece ser el camino.
Siempre, durante este último semestre, se especuló con que al finalizar el año, Phelan dejaría a Los Pumas merced a la finalización de su contrato. No se ha expedido sobre el particular y deberá replantearse qué quiere hacer, si seguir o no. Y cuando él este seguro, comunicarlo. Estas incógnitas e indefiniciones resultan en lo mismo, en el equipo. No se decide, no se define y es una inógnita lo que van a ofrecer Los Pumas partido a partido. Nunca se sabe.
Ojalá estas semanas, con más tiempo y menos preocupaciones por ganar, el staff pueda pensar que para la gira de noviembre, el objetivo sea tratar de jugar mejor, de subir esta escalera peldaño a peldaño, sin querer saltearse escalones, porque cuando uno se saltea escalones, puede tropezar, caerse y lastimarse feo.
Argentina (17): Juan Martín Hernández; Horacio Agulla, Marcelo Bosch, Felipe Contepomi, Juan Imhoff; Nicolás Sánchez, Martín Landajo; Juan Manuel Leguizamón, Pablo Matera, Juan Martín Fernández Löbbe (cap); Patricio Albacete, Julio Farías; Juan Pablo Orlandi, Eusebio Guiñazú, Marcos Ayerza.
Reservas: Agustín Creevy, Nahuel Lobo, Matías Díaz, Manuel Carizza, Benjamín Macome, Tomás Cubelli, Santiago Fernández, Lucas González.
Australia (54): Israel Folau; Adam Ashley-Cooper, Tevita Kuridrani, Christian Lealiifano, Joe Tomane; Quade Cooper, Will Genia; Ben Mowen, Michael Hooper, Scott Fardy; Rob Simmons, James Horwill; Ben Alexander, Stephen Moore, James Slipper. Reservas: Saia Faingaa, Benn Robinson, Sekope Kepu, Sitaleki Timani, Ben McCalman, Nic White, Matt Toomua, Bernard Foley.
Síntesis
TANTOS PT: 2 try Folau convertido por Lealiifano (AU); 24 y 30 penales de Lealiifano (AU); 28 penal de Sánchez (A); 32 try de Ashley-Cooper (AU); 34 try de Folau convertido por Lealiifano (AU); 36 try de Bosch convertido por Sánchez (A). TANTOS ST: 1 try de Folau convertido por Cooper (AU); 48 try de Landajo convertido por Sánchez (A); 55 penal de Cooper (AU); 63 try de Tomane (AU); 73 try de Robinson convertido por Foley (AU); 78 try de Foley convertido por él mismo (AU). CAMBIOS: 40 Toomua por Lealiifano (AU); 45 Díaz por Orlandi (A); 47 Faainga por Moore (AU), Kepu por Alexander (AU); 50 Carizza por Farías (A); 60 Robinson por Slipper y Timani por Horwill (AU); 65 Foley por Cooper (AU); Creevy por Guiñazú (A), Fernández por Contepomi (A); González por Imhoff (A); 69 McCalman por Fardy (AU); 72 Lobo por Ayerza (A), Cubelli por Landajo (A); 74 White por Genia (AU); 75 Macome por Leguizamón (A).
INCIDENCIAS: 14 amarilla a Slipper (AU); 30 amarilla a Matera (A); 51 amarilla a Simmons Árbitro: Wayne Barnes (ING)
Las CLAVES
La falta de tackle: Los Pumas fueron enormemente deficitarios en esta tarea básica en este deporte. Una gigantesca cantidad de tackles errados (un inaceptable 40%) permitieron a los australianos pasar cuantas veces se lo propusieron, como si estuvieran jugando sin contra. La toma de decisiones: No hubo en el equipo argentino, salvo Bosch y Leguizamón, nadie que pensara con frialdad qué, cómo y cuándo había que hacer para frenar los embates wallabies. A nadie se le cayó una idea en la conducción del equipo, ni adentro ni afuera de la cancha. El plan de juego: El de los australianos fue clarito y ejecutado perfectamente. Había que atacar a Los Pumas y hacerlo por los costados, ensanchando bien la cancha y prevaleciendo en el "1 a 1". El de Los Pumas brilló por su ausencia durante los ochenta minutos.
Dejá tu comentario