Desde el inicio de la temporada, Raikkonen ha corrido como un poseído, a veces como un kamikaze, detrás de las victorias y los puntos. Si no consiguió el objetivo personal que lo movía, está decidido a ofrecer, con la ayuda de su compañero de equipo Juan Pablo Montoya, el título mundial de los constructores a McLaren-Mercedes, que enfrentó problemas de confiabilidad pero ahora tiene el auto más eficiente en la pista.
Renault apenas cedió la condición de líder del campeonato de constructores en Brasil, en el mismo día en que Alonso se consagró entre los pilotos.
Las «Flechas de Plata», que en Brasil consiguieron el primer doblete de la temporada, llegan a Japón con dos puntos de ventaja sobre la escudería francesa.
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