Vacío de público riverplatense el estadio de Lanús. La solución de la "sin solución permanente". Pero más vacío todavía River dentro de la cancha. Sin reacción, sin alma, por momentos comiéndose "de aquellos".
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A los 4 a los 11, a los 13 y a los 27 el Granate nos vacunó entrando por todos lados. Mercado no agarraba ni a Lita de Lazzari, y hasta el Negro Alvarez Balanza no cortaba ni un pedazo de pan con la mano.
-¡¡¡Tres goles en 13 minutos!!! ¡¡¡Si tenés alguna pretensión no te pueden hacer tricota en menos de un cuarto de hora!!!!
Ni siquiera hubo tiempo para disfrutar el golazo de Vangioni.
Dos de los cuatro goles llegaron por entregarle la pelota al contrario que te agarra finalmente mal parado.
Lo curioso es que nos habían hecho tres goles e Iturbe todavía no entraba en juego, Ponzio caminaba la cancha, y Rojas se la pasaba siempre a los contrarios.
En el segundo tiempo parecía que River entraba con otra actitud, al menos con la intención de descontar y transformar en derrota lo que hasta ese momento era un papelón.
Pero a los 5 minutos otra vez encerrado sobre la raya de cal, como en el segundo gol, Lanús armó otro jugadón que terminó el gol.
-¡¡¡No lo puedo creer!!! No agarramos ni a una tortuga dormida. Nos pasan como postes. ¡¡Vamos River che, parecemos conitos de autopista!!
Los cambios lo único que lograron fue que Lanzini y Funes Mori no siguieran recibiendo insultos.
-¡¡¡Estamos perdiendo 5 a 1 y tocamos atrás para el arquero!!! ¿Estos pibes no saben contar? Avísenle que nos estamos comiendo una goleada.
Actuación paupérrima, para el olvido. Llegamos menos veces al arco que los yanquis a la Luna.
-¿Dónde están esos años dónde los arqueros contrarios eran figura? Ahora son espectadores de lujo.
Un papelón, una vergüenza. A barajar y dar de nuevo. El domingo hay que cerrar el torneo como lo marca la historia y no como lo indica este presente.
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