En medio de su crisis, Boca volvió al triunfo tras ganarle 1-0 a Talleres, en la Bombonera, gracias a un gol de Marcos Rojo luego de un polémico penal. Sin embargo, la historia debió haber sido otra si el VAR alertaba la infracción sin pelota del propio Rojo sobre Alan Franco antes.
El defensor de Boca le propinó dos manotazos en la cara a Franco, quien le hacía marca personal. El árbitro Pablo Dóvalo no vio la agresión, pero lo que generó indignación en todo Talleres de Córdoba fue la nula participación de la tecnología. ¿Qué estaban haciendo en la cabina de Ezeiza?
La explicación oficial de por qué el VAR no echó a Marcos Rojo en Boca-Talleres
La versión de integrantes del VAR es la siguiente, según TyC Sports: fue considerado como un golpe sin demasiada violencia, ya que el impacto se da con el antebrazo en el hombro del jugador de Talleres. Esto dice mucho de los muchachos de la cabina, ya que el golpe fue en la cara y no en el hombro.
Esa fue la interpretación desde la cabina del VAR en Ezeiza, que cerró a la jugada como no merecedora de expulsión. Si bien el movimiento de Rojo es evitable, la consecuencia no es determinante.
Fue sin dudas una jugada polémica, sobre todo porque después el VAR llamó a Dóvalo para que revisara el pisotón de Rafael Pérez a Benedetto que derivó en la expulsión del colombiano y en el 1-0 definitivo desde el punto de penal.
Así las cosas, en otras palabras, el famoso "dar o intentar dar" o "el uso desmedido de la fuerza" no cuentan si te llamas Marcos Rojo y jugás con la camiseta de Boca.
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