Messi, una década del mejor del mundo en Barcelona
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Messi, el día de su debut (cortesía Mundo Deportivo), cuando ganó su última Champions y en la actualidad. Una década de amor y gloria con el Barcelona.
El capitán de la Selección argentina cuenta con cuatro Balones de Oro, tres Champions League, seis Ligas españolas y tres "Pichichis" como máximo goleador del torneo español, entre otras muchas condecoraciones colectivas e individuales. En total, cuenta 21 títulos con la camiseta del Barcelona, con la que celebró 361 goles oficiales en 476 partidos.
Y los récords seguirán cayendo: está a tres goles de superar los 251 tantos de Telmo Zarra y convertirse en el máximo anotador de la historia de la Liga española. Podría lograrlo el 25 de octubre en el Santiago Bernabéu durante el superclásico ante el Real Madrid.
Diez años dan para muchos cambios, tanto futbolísticos como personales. El niño apocado, casi mudo, viste hoy con "Dolce & Gabanna", se corta el pelo con cuidado, luce un tatuaje en su pierna izquierda, es padre de un niño, escribe en las redes sociales y opina -¿decide?- en varias de las cuestiones trascendentes de su club.
En el campo, Messi también es diferente a aquel que debutó. Si entonces actuaba prácticamente como un extremo, hoy es un "jugador total", un delantero que abarca casi todas las posiciones de vanguardia, asiste y, por supuesto, sigue marcando.
"Es un extraterrestre", aseguró en una ocasión su compañero Gerard Piqué.
El "10" de la Selección debe buena parte de lo que es futbolísticamente a Josep Guardiola. El actual entrenador del Bayern Munich revolucionó el mundo del fútbol no sólo gracias a su gestión del Barcelona entre 2008 y 2012, sino también a su "visión" sobre Messi.
Los hinchas blaugranas todavía recuerdan aquel 27 de enero de 2008, cuando el equipo catalán humilló al Real Madrid con un triunfo 6-2 en el Santiago Bernabéu. Buena parte de ese histórico resultado se debió al tándem formado por Guardiola y Messi. El técnico propuso jugar al argentino como "falso nueve", sin un hueco definido en el ataque, y el Real Madrid quedó paralizado.
Fue el partido que simbolizó no sólo un cambio de guardia en el fútbol español, sino también en el mundial. El Barcelona y Messi, convertido en un centrodelantero que no lo era, pasaron a ser la referencia absoluta durante una larga época.
"No he visto nunca un jugador como él, ni creo que vaya a haber un jugador como él. Mi respeto o mi opinión seguirán siendo los mismos independientemente de los momentos que pueda tener un equipo de fútbol", declaró Guardiola ya como técnico del Bayern Munich.
Pero como cada historia de una vida, Messi también se enfrentó a diferentes frustraciones. Por ejemplo, tuvo que asumir el peaje de todo ídolo mundial. Ser una estrella mediática y publicitaria le obligó a someterse a un escrutinio público con más asiduidad de lo que le hubiera gustado a su personalidad tímida e introspectiva.
Más complejos aún son sus problemas con el fisco español. Investigado por la Hacienda española, su imagen sufrió un duro golpe por una presunta evasión millonaria entre 2007 y 2009.
Además, en el último año y medio sufrió lesiones musculares, lució más apagado de lo normal sobre el campo, vio cómo Cristiano Ronaldo le "quitaba" el último Balón de Oro y se quedó a las puertas del título mundial con la Selección al perder la final de Brasil 2014 ante Alemania.
"Mientras la gente quiera, seguiré con esta camiseta. Mi intención es retirarme en el Barça. Aquí soy feliz", aseguró no obstante Messi.
Si sigue jugando como en el inicio de temporada, nada indica que el club y los fans vayan a pedirle que se vaya. Parece en plenitud física de nuevo y otra vez motivado. Y, dado que el talento sigue ahí, vuelve a tener el futuro en sus pies.




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